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Reducir el Estado y mini reforma fiscal serían soluciones
2012… profecía de apocalipsis fiscal

Deterioro en deuda pública y déficit en finanzas del Gobierno

Pocos ingresos frente a aferrados gastos del Estado, han hecho surgir nuevas profecías de un apocalipsis fiscal a partir de 2012, en el cual los jinetes son el déficit fiscal, la deuda pública, la inflación ocasionada por factores internacionales y una producción estancada en su ritmo de crecimiento.
Las afectadas por el deterioro económico serán las empresas y las familias, mientras Gobierno y Asamblea Legislativa no se ponen de acuerdo en la búsqueda de una solución fiscal, que genere recursos nuevos al Estado.
A los jinetes los encabeza el déficit fiscal, que quedaría en más de un 5,6% de la producción el próximo año, advirtió el Fondo Monetario Internacional, más que todo porque los ingresos tributarios no crecen al mismo ritmo que los gastos.
El año pasado por impuestos el país recaudó unos $5 mil millones, pero su gasto fue casi el doble, de $9.800 millones.
Al contar con menos dinero, el Gobierno el próximo año vendería títulos por un valor de $6 mil millones, todo en el mercado nacional, en este caso estrujando a la empresa privada por recursos.
Al ofrecer tasas de interés altas, para captar ese dinero, el Estado hará el crédito más caro, lo que golpearía la economía.
A este efecto hay que sumar a las expectativas de aumentos mundiales de las materias primas y combustibles, cuya combinación llevaría la inflación a más de dos dígitos para 2016, como lo expuso Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central, ante la Asamblea Legislativa en febrero.
Otra dificultad es la etapa crítica por la que pasan Estados Unidos y Europa, socios comerciales vitales, que no consiguen salir del bache económico, más bien el pronóstico es el empeoramiento, volvió a advertir ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
A su vez, las altas tasas de interés, así como la desconfianza en la economía mundial, podrían generar que compañías reduzcan su nómina y mantener un estancamiento en el ritmo de crecimiento de la producción.
La solución a este apocalipsis dependerá de que el Ejecutivo y el Congreso consigan un acuerdo para que haya recursos frescos para el Estado.
Sin embargo, cada uno parece tener una visión diferente para arreglar esta situación.
El Gobierno insiste en su paquete tributario, mientras en la Asamblea abogan por un análisis de fondo en el uso y gasto del dinero público.
Para mitigar el impacto el Gobierno comenzó un proceso de recortes desde este año, por $100 millones, que continuará en 2012.
Sin embargo, el crecimiento de la deuda estatal supera por mucho esa cifra.

Oscar Rodríguez
[email protected]


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