Nuria Marín

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Lunes 21 Noviembre, 2011


Creciendo [email protected]
200 razones para celebrar

Una persona muy querida, sin saberlo ni intentarlo, casi que me fulminó en mis primeros pasosUna persona muy querida, sin saberlo ni intentarlo, casi que me fulminó en mis primeros pasos en la aventura de escribir… Hace poco menos de cuatro años, inexperta pero con agallas, esta columnista daba sus primeros pasos en el mundo de la opinión escrita semanal, gracias a la oportunidad que amablemente me abrieron don Fred Blaser y doña Rosemary Engels, copresidentes de este estimado diario que creyeron en mí.
Con sentimientos encontrados recuerdo cómo cercana a cumplir dos años de un demandante ejercicio literario, intelectual y creativo como lo es el reto de una columna semanal, esta bien intencionada amiga me dijo clara y lapidariamente: ¿sabías que tu abuelito José Marín Cañas incoaba a sus estudiantes al empezar sus naturales “pininos” en el arte de escribir, fría y simplemente a proceder a la destrucción de sus primeras 100 piezas de escritura?
Tal afirmación resultaba para mí como un cruel balde de agua fría. Luego de esta, veía dos opciones ante mí: dejar de escribir, o bien rebelarme contra la máxima autoridad literaria y periodística familiar, premio Magón entre muchos otros reconocimientos nacionales, y… discrepar.

Y es que en mi cabeza y corazón resultaba imposible desconocer cada una de mis primeras e inolvidables 100 columnas. Por cierto hijas muy queridas de mi intelecto y por qué no decirlo de mi fuero profundo y emocional. A mi parecer, cada una era el producto de un verdadero y querido parto intelectual.
Recuerdo que cuando escuché a mi amiga no le hice mayor comentario pero me prometí celebrar por lo alto, con bombos y platillos el arribar a aquello que en un inicio parecía un objetivo difícil de alcanzar: la columna número 200.
¡Qué hazaña, pero qué gratificante alcanzar el #200! Francamente, escribir cada semana pareciera algo sencillo, así lo creí ingenuamente cuando asumí el reto, pero he de confesar que no lo es en absoluto.
Es un reto de perseverancia, creatividad y resiliencia. Es un difícil e indescriptible compromiso asumido con ustedes mis queridos lectores, con quienes he compartido reflexiones intelectuales pero más importante aún experiencias, alegrías y tristezas muy personales.
En estas 200 columnas me han acompañado en una amplia variedad de vivencias en las que me he sentido muy bien acompañada: mis primeros pasos como columnista, la pérdida de mi padre, la fundación de un proyecto muy querido de empoderamiento de mujeres como ALAS, el accidente de mi amado esposo Antonio, el nacimiento de mi nieta Isabella o la partida a estudiar en el exterior de mi hija Andrea.
Por ello es que en este importante e icónico aniversario he querido hacer un alto en el camino para agradecer a todos mis [email protected] lectores que con su lealtad semanal los días lunes me alientan con su lectura, comentarios, crítica y retroalimentación positiva a seguir adelante. ¡ A todos ustedes, muchas gracias!

Nuria Marín Raventós