Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 23 Noviembre, 2016

Al ser aprobado por referendo quedó blindado el TLC no solo de ataques de la Asamblea Legislativa o a través de la Sala IV, sino además de los intentos de cambio desde el exterior

¿Se puede renegociar el TLC?

Si la administración presidencial de Donald Trump pide una renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, la República Dominicana y los otros cinco países del istmo centroamericano (CAFTA, por sus siglas en inglés) ¿Cuál debería ser la respuesta de Costa Rica?
Este tratado ha permitido la creación de miles de empleos nuevos para costarricenses y un aumento pronunciado en la cantidad de exportaciones que se envían al país norteamericano. También ha permitido la llegada de más inversión extranjera directa y una mejoría en el nivel de vida de todos los habitantes.
Trump argumenta que los tratados de libre comercio en que ha entrado su país fueron mal negociados y que no han favorecido a Estados Unidos. Si entra en una renegociación será para limitar los beneficios que reciben países incluyendo Costa Rica.
Cuando se examina la situación y esta postura del presidente electo estadounidense surgen dos temas incontrovertibles. Primero, el manejo de la aprobación de CAFTA por el entonces presidente Óscar Arias, fue magistral.
Entendió que el TLC abriría la puerta a un crecimiento económico importante y mantuvo un apoyo inmutable al tratado durante su negociación y luego su aprobación. Pero su decisión más brillante fue la de aceptar la idea que sería el pueblo, a través del referendo, el que apoyaría o no el acuerdo con las otras seis naciones.
Al ser aprobado por referendo quedó blindado el TLC no solo de ataques de la Asamblea Legislativa o a través de la Sala IV, sino además de los intentos de cambio desde el exterior, como posiblemente de la administración Trump.
Un gobierno de Costa Rica podría aceptar renegociar el TLC con Estados Unidos, pero la única manera de que pudieran ser aprobados cambios sería a través de otro referendo. ¿Aprobaría el pueblo una versión nueva de CAFTA donde se reducen los beneficios?
Segundo, hay que recalcar que los “grupos del no” que se oponen a todo cambio, fueron especialmente fuertes cuando se organizaron para combatir el TLC en 2006-2007. Es difícil entender las motivaciones de estos, que actualmente gobiernan el país a través del Partido Acción Ciudadana (PAC), pero en el caso del tratado lograron avivar una llama antigringa que siempre perdura en los corredores de las universidades estatales y entre pseudointelectuales de toda estirpe en el país. Lograron obtener el apoyo de mucho del pueblo que los acompañó alegando cosas, que mirando hacia atrás solo se pueden definir como totalmente irracionales. Argumentaron que Estados Unidos iba a dejar a Costa Rica “sin agua”; el país iba a perder su soberanía y los jóvenes ticos serían obligados a servir en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos peleando en Oriente Medio; habrá desempleo masivo y la agricultura nacional sería destruida.
A algún otro presidente le habría temblado la mano, pero jamás a Óscar Arias, que prevaleció. Ahora, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el país necesita ser presidido por otro presidente de carácter fuerte. ¿Cuál será?
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