“La cultura de la perfección es un rasgo de naturaleza ideológica”, Dr. Jorge Romero.
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Los invitamos a que conozcan un amigo o amiga que siempre estará al lado de ustedes, y quien puede ser tu peor pesadilla o tu mejor compañía, para algunas personas será las dos; podrá llevarte al cielo pero también arrastrarte al infierno. Decí tu nombre en voz alta, porque esa persona sos vos. 

Es medio día, el Sol en el cenit revienta las sandalias de una mujer cuya estatura no pasa el metro cincuenta, piel morena, apresurada hala el brazo de quien parece su hijo. Lo llama Martín, aparenta 9 años. Como retahíla se escucha: “portate bien, poné mucha atención para que saqués buenas notas y luego no andemos en enredos, vea que sino su papá se enoja y le pega…”.

Desde pequeñas, a muchas personas las entrenan, primero sus padres, y luego la sociedad, para maltratarse y sentirse satisfechas con ello: “una cosa es el esfuerzo inteligente y otra el azote irracional para endurecerse…la cultura de la perfección sostiene que eres valioso si eres el mejor en algo. El problema surge cuando tu ‘yo verdadero’ no concuerda con tu ‘yo soñado’ y entre más sea la distancia entre ambos, más serán tus sentimientos de inseguridad”, afirma el escritor y psicólogo Walter Riso.

Pregunta, ¿sabe cuál es su yo verdadero? ¿Conoce cuál es el construido para satisfacerse o satisfacer a otras personas?

Según el sociólogo, Dr. Jorge Romero, “se ha divulgado en la sociedad que  la  idea de la  perfección constituye  un patrón de conducta que se   socializa a todo nivel y en todas las edades,  grupos  étnicos y sexos”.

Esta perfección podría ser un antagónico a lo que realmente cada persona es: “el problema con el yo propio, es que este en alguna medida está alienado, por lo que no es extraño que el mismo sujeto ignore su yo original”, considera la psicóloga Carmen Carrasco Garland, Directora del Centro que lleva su nombre en San José.

Pero, ¿por qué alienado? La también psicóloga de la Universidad Nacional, Natalia Zamora Villalobos, responde a esta pregunta afirmando que “vivimos en una lucha interna entre lo que somos o creemos que somos  y lo que queremos llegar a ser. Nuestro Ego, muchas veces mal educado, se ocupa de mantener los barrotes de la cárcel que nosotros mismos creamos, con unos estándares personales  cada vez más elevados e inestables, ya que sí queremos cambiar y mejorar, pero  no estamos dispuestos  a conocer el Ser que en esencia somos.

Entonces,  no es de extrañar que muchas personas sufran ataques de ansiedad, de pánico, trastornos del sueño y en la alimentación, depresión, infartos, suicidios, entre otros.

Actualmente el ser humano ha avanzado en tecnología, pero el progreso en su psicología es muy poco. Como individuos sabemos ‘mucho de todo’, pero ¿cuánto sabemos de nosotros mismos? Hay una mínima conciencia”.

Para el sociólogo F. Gresle, en su “Diccionario de ciencias humanas”, el ‘yo’ se construye desde el vientre materno y luego, a través de la “socialización”, adaptación e integración social del individuo.

Riso invita a dejar atrás los paradigmas que nos han impuesto, o nos hemos propuesto seguir,  y por el contrario ser “nosotros mismos”, no “mediocres”, dice, sino conscientes de nuestros defectos y virtudes, sin hacer caso a presiones o patrones sociales.

Zamora Villalobos sugiere cómo lograr la propuesta anterior de Riso: “esencialmente debe empezar por nosotros mismos, desde el autoconocimiento y la propia aceptación, ya que cuando hay partes de nosotros que no conocemos y no aceptamos, nos perdemos. Conocernos, más allá de nuestros aparentes defectos y saber el  potencial que por naturaleza tenemos, es fundamental para alcanzar un alto nivel de satisfacción”.

El éxito y la felicidad no son incompatibles, lo importante es vivir sin autoflagelarse, alcanzar la satisfacción personal siendo felices en el proceso sí es posible, sin responder a más moldes que al del conocimiento y la aceptación de sí mismos.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Fuente: Gresle, Francois y otros. “Dictionnaire des sciences humaines”.París, 1994. / Riso, Walter. “Maravillosamenteimperfecto, escandolosamentefeliz”.México, 2015. • Fotos: Shutterstock

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