Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 13 Febrero, 2017

Si creemos que el Estado, ese ente abstracto al que le achacamos todos los males, debe atender todo, estamos mal

¡El milagro es usted!

Entre las nalgas de la Kardashian, la “urgente aclaración” de Miss Universo sobre su sexualidad, o la crítica a Kim Basinger por el “rejuvenecimiento” de su rostro, transitamos estos días en la prensa. O en las redes sociales, el bullying al Gobierno al encontrar una bombeta de turno en el puente Alfredo González Flores, el retiro de Álvaro Saborío, obligado por su “leal” afición del Deportivo Saprissa… Esos son los temas que nos ocupan, pareciera que aquí no pasa nada, aunque esté pasando mucho.
En un año, para esta fecha habremos elegido a nuestro gobernante, o estaremos esperando la segunda ronda para escogerlo. Sin embargo, no parece tener importancia para nosotros. Por alguna incomprensible razón, hemos convertido a nuestra Democracia en un adorno que lucimos cuando llegan las visitas.


Estamos tranquilos, ya vendrá un Mago a solucionar nuestros problemas… Hay tiempo, ya llegará un Mesías, un iluminado, un Trump Tico con encendido discurso, capaz de proferir en público, las mismas barbaridades que decimos en privado… llegará un Hechicero que nos recuerde lo mal que está todo, que nos asegure que él sí resolverá todas las dificultades…. Claro, cuando no ocurra, ya habrá tiempo para maldecir, criticar, y despotricar, contra los que elegimos o dejamos de elegir.
Nos alejamos de la política, porque “es sucia“, porque los políticos “mienten” porque “todos son iguales”, “porque esto no lo arregla nadie”. No importa cuánto nos alejemos, ella nos alcanzará, decidamos usted y yo participar o no. Sea que nos quedemos “viendo los toros desde la barrera”. Desde ese cómodo espacio, estamos decidiendo…
¿De verdad, hablando en serio, creemos que alguien que dice, “si me eligen a mí, yo resolveré todo” podrá hacerlo?... ¿Puede alguien gobernar asertivamente, sin el concurso de todas y todos?...
¿No será acaso el tiempo de observar desde otro ángulo lo que sucede con la política y los políticos?... ¿Por qué vota usted por un candidato?... ¿Qué mueve su adhesión?.. ¿Se informa suficiente?... Los especialistas en esta cosa de la política, insisten en señalar que el voto es “emocional… De ser cierto, ¿Vota con el hígado, el corazón, la mente, por tradición, o para “sacarse el clavo”?...
Nuestros presidentes, diputados, alcaldes o magistrados no son de Marte, ni de China o Azerbaiyán, son costarricenses, como usted, como yo. La Constitución lo confirma, solo pueden ocupar esos cargos los nacidos en CR, o quienes se naturalizaron costarricenses… Ellos, son producto de lo que somos usted y yo… Sus gobiernos son el resultado de lo que somos como sociedad. Ni más ni menos. Seguir señalando culpables a los políticos, no es partir de la realidad.
Si creemos que el Estado, ese ente abstracto al que le achacamos todos los males, debe atender todo, estamos mal. Un ejemplo, ahora que inició el curso lectivo ¿Qué somos, protagonistas u observadores?... ¿Se trata solamente de enviar a las niñas y niños o a los adolescente a las aulas? ¿Hasta ahí llega nuestra responsabilidad?... Si no somos capaces de entregarnos, de regalar unas horas para ir a lijar o pintar pupitres, limpiar canoas, hacer el jardín de la escuela o arreglar servicios sanitarios, dar charlas, enseñar arte, o música, siendo que en ese centro educativo se forman los hijos nuestros, ¿qué podemos esperar de los gobernantes?... ¿Por qué el Gobierno, sí está obligado y usted y yo no?...
Si usted y yo no confrontamos a los que piden nuestro voto; exigiéndoles que digan CÓMO solucionarán el problema del trasporte público, del empleo, de las listas de espera en la Caja, de la infraestructura, de la producción nacional, la urgencia de innovar en educación, si no lo hacemos, si no cuestionamos sus respuestas light y sus ofertas manipuladoras, en este tiempo electoral, entonces, ¿por qué enojarnos cuando los problemas no se resuelven?...
Tenemos malas noticias. No existen los superhéroes, solo son historietas con las que crecimos y luego llevadas al cine o a la TV. Elegir al nuevo gobernante, no es una trivialidad…
Pero hay buenas noticias… ¡Usted, yo, somos el milagro!... Podemos cambiar nuestra realidad. Si nos atrevemos, a abandonar el confort del palco del espectador, o espectadora, si construimos juntos, si participamos, si entendemos que gobernamos todos, para todos, si llegamos a acuerdos, aún a pesar de nuestras diferencias…
No existe el mesías político. El verdadero fue crucificado siendo inocente hace poco más de 2 mil años… Pero sí existen los milagros, y el Milagro, es Usted.