Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 28 Abril, 2017

Nos va la democracia y la paz social en esta elección si tenemos numerosos partidos políticos en la Asamblea Legislativa que no llegan a ponerse de acuerdo en nada y si el presidente electo en febrero de 2018 es una persona inexperta y sin un verdadero equipo gobernante de clase mundial. El país no puede arriesgarse a una escogencia con el sentimiento, la pasión y el hígado y no con el pensamiento y la razón. Deben prevalecer el análisis de propuestas y no los atropellos, los insultos y los estereotipos con los que los enemigos de la democracia han tratado de destruirla.
La patria es primero. ¡Viva Costa Rica!

Sinceramente

¡Convenciones de los partidos democráticos!

Debemos fortalecer la democracia representativa. Mejores partidos, dirigentes más diestros y honestos, más llenos de valores y menos plagados de improvisación deben ser los que tenga Costa Rica. Los partidos se fortalecen con excelentes candidatos. La democracia se debilita y se acaba con la improvisación, la deshonestidad y la inutilidad. Deben votar los costarricenses no en odio, irreflexión y descontento al que los enemigos de la democracia los han llevado. Deben votar pensando en libertad, democracia efectiva, justicia, paz, y solidaridad. Estas son las bases del desarrollo y de la reducción de pobreza y brechas. Nadie se pelea contra sí mismo ni contra su propio bien.
Ha concluido la convención del Partido Liberación Nacional (PLN). Un candidato a la Presidencia de Costa Rica ha sido escogido. En la persona de don Antonio Álvarez Desanti ha recaído la responsabilidad de encabezar al PLN en las elecciones de 2018. Don Antonio ha sido un exitoso empresario que ha forjado muchas grandes firmas. Junto a su señora esposa doña Nuria Marín Raventós ha trabajado de manera incansable y ha levantado con sus habilidades personales de gran negociador, de organizador constante y esforzado, de creador y de visionario, empresas y una familia. Es su vida el paradigma del sueño de todo costarricense: obtener el éxito gracias al esfuerzo y al trabajo.
Ya los “troles” en redes sociales están en el proceso de crear un imaginario social en contra de don Antonio y de doña Nuria para hacerlos encajar en el estereotipo creado por los partidarios del despotismo colectivista de… “siempre los mismos” y “todos corruptos”.
El PLN —la socialdemocracia en Costa Rica— ha concluido con éxito su designación de candidatos de su agrupación. Las designaciones son satisfactorias y a la altura de Costa Rica. No debemos olvidar que el PLN es el partido en Costa Rica que enarbola la bandera de la socialdemocracia, cuyos pilares son la libertad, la justicia, la solidaridad, la democracia efectiva y la movilidad social. Que los principios son permanentes y que las herramientas usadas para alcanzarlos varían de acuerdo con los tiempos.
El PUSC, que enarbola la bandera de la democracia cristiana o del socialcristianismo, está presto a elegir su candidato a la Presidencia de Costa Rica. Por plazos estatutarios dos personas de bien y de capacidad no podrán participar en esta ocasión. Don Rafael Ortiz Fábrega y don Rodolfo Piza Rocafort serán quienes se enfrenten a las preferencias de los electores de este partido para definir quién habrá de encabezar el socialcristianismo en las elecciones de 2018. Dos personas correctas, preparadas, uno ha sido presidente de la Asamblea Legislativa y el otro de la Caja. No son nuevos, son diestros y configuran una excelente opción democrática para Costa Rica.
El socialcristianismo centra al ser humano en toda su gestión y le otorga una dignidad superior. El ser humano de acuerdo con esa concepción no está supeditado a otros seres humanos ni al Estado. El Estado debe estar supeditado al individuo y a servir al ser humano. Así la libertad, la justicia, el bien común y la especial dignidad del ser humano confieren solidez a la concepción ideológica del socialcristianismo.
Las relaciones entre individuos en el socialcristianismo deben ser de equilibrio no de explotación, de respeto no de superposición, de justicia nunca de despotismo, y de bien no de atropello hacia la persona.
Los cuatro ejes del pensamiento socialcristiano podrían resumirse primero en construir una comunidad con condiciones sociales de justicia, libertad y paz. Segundo en generar los elementos materiales, educativos y valores éticos que permitan el desarrollo al ser humano. Tercero lograr la equidad en la distribución del ingreso nacional, ya que no hay desarrollo, paz ni justicia sin equidad. Finalmente en organizar un gobierno fuerte y efectivo para poder gobernar.
El país gana con la designación de candidatos de primera clase en todos los partidos. Costa Rica se asegura que con candidatos de calidad, experiencia y con destrezas suficientes quien llegue hará una buena futura administración.
Faltan muchos otros candidatos por elegir, pero los que se perfilan en el PUSC, así como el designado en el PLN, nos presentan un panorama de serenidad institucional y de gran esperanza para que las decisiones que han de tomarse las veamos firmes. Ya no está el país para experimentos ni para ensayos.
Nos va la democracia y la paz social en esta elección si tenemos numerosos partidos políticos en la Asamblea Legislativa que no llegan a ponerse de acuerdo en nada y si el presidente electo en febrero de 2018 es una persona inexperta y sin un verdadero equipo gobernante de clase mundial. El país no puede arriesgarse a una escogencia con el sentimiento, la pasión y el hígado y no con el pensamiento y la razón. Deben prevalecer el análisis de propuestas y no los atropellos, los insultos y los estereotipos con los que los enemigos de la democracia han tratado de destruirla.
La patria es primero. ¡Viva Costa Rica!