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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¡Construir, planear, motivar!

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 05 mayo, 2017


Gobernar es educar y educar es gobernar. Se educa con el ejemplo, con la palabra, se educa con las argumentaciones, con las propuestas. Con insultos y descalificaciones de los matones a sueldo todos perdemos ya que no se leen los argumentos sino que las discusiones se desbarrancan en el intercambio de palabras soeces. Gobernar no resulta de vencer sino de convencer. Cualquiera profiere un insulto, pocos construyen, planean y motivan
 



Sinceramente

¡Construir, planear, motivar!

Debemos cambiar de actitud de manera clara y de forma radical. Crítica tras crítica sin propuesta alguna es la actitud ciudadana incorrecta para nuestros días. Criticar y acusar sin pruebas no es más que ser un lejano eco de quienes han hecho de la difamación un arte y una práctica corriente en el país. Los troles, los matones con blackjack cibernético en las redes sociales no construyen, lo que hacen es amedrentar.

Construir un país no es sencillo. Construirlo con oposición importante resulta aún menos fácil. Se construye formando consensos, se planea generando metas e ideas, se motiva compartiendo en respeto no en agresión. Las ideas y los argumentos serios se contrastan unos con otros, se valoran, se analizan. Todos aprendemos y nos educamos con los intercambios en los que ideas y argumentaciones serias llegan a nosotros. Todos perdemos con los insultos infundados, las acusaciones sin pruebas, los agravios directos, las tácticas de amedrentamiento. Quienes contratan y pagan jaurías para que realicen esta deleznable práctica degradan al país y quienes así proceden con el hierro matan y a hierro también habrán de fenecer.

Gobernar es educar y educar es gobernar. Se educa con el ejemplo, con la palabra, se educa con las argumentaciones, con las propuestas. Con insultos y descalificaciones de los matones a sueldo todos perdemos ya que no se leen los argumentos sino que las discusiones se desbarrancan en el intercambio de palabras soeces. Gobernar no resulta de vencer sino de convencer. Cualquiera profiere un insulto, pocos construyen, planean y motivan.

Los gobernantes aparentemente han dejado de educar y los troles supuestamente trabajando para ellos participan activamente en suprimir opiniones, reprimir argumentos, descalificar mensajeros y etiquetar a los propios administrados. Este se ha transformado poco a poco en un mundo bizarro en el que todo rastro de señorío y de buenas formas sociales y de diálogo ha naufragado.

Si los argumentos expresados por un interlocutor son sólidos e inteligentes, pues se le descalifica señalándole que es un corrupto… sin más. Si las propuestas son constructivas y motivadoras pues se le lanza el mote de “neoliberal” que en estos momentos es la forma de la que algunos echan mano para acallar propuestas, ideas o exposiciones de principios.

Debe el país enderezar su rumbo y quienes pagan troles para acallar adversarios deben comprender que la democracia es intercambio de ideas en libertad, es análisis serio de ponencias en justicia, es explicación de fundamentos en equidad. La democracia no es el ejercicio del totalitarismo usando las libertades, las leyes y la justicia del sistema para acabar con él.

Todos los costarricenses debemos aprender a identificar a quienes hacen abuso de sus libertades. Todos los costarricenses debemos aprender a diferenciar el intercambio de ideas del intercambio de atropellos, insultos y descalificaciones. ¿Qué país estamos construyendo por la vía de la agresión? ¿Qué categoría de ciudadanos estamos formando cuando la descalificación es máxima y las ideas y propuestas no aparecen?

Para construir un país debemos cambiar de actitud. Todas las cosas se devuelven en la vida y la violencia tiende a tragarse a quienes la desataron. Debemos ganar en serenidad y en raciocino. La política es un arte de sutilezas no de asesinatos. Quienes han buscado de manera denodada acabar con la presunción de la inocencia, quienes han buscado intensamente instaurar la presunción de culpabilidad, quienes desacreditan a los tribunales de justicia solo porque no coinciden con los linchamientos políticos que los medios han buscado por hacer dinero, ganar audiencias y para hacer el lanzamiento al estrellato de quienes son seres pequeños, deben sufrir el rechazo y la censura de los costarricenses de bien.

Costa Rica merece más y merece mejor. Porque la Patria es siempre primero. Viva Costa Rica.