Data center en Limón consumiría 350 litros de agua por segundo y el 15% de la energía eléctrica, según UNED
Iniciativa tecnológica está en etapa de socialización, según Ana Matarrita, alcaldesa de Limón
El eventual desarrollo de un Data Center especializado en inteligencia artificial (IA) en Limón podría generar nuevas oportunidades tecnológicas, de negocios y de empleos para el Caribe.
Sin embargo, la magnitud del proyecto obliga a pensar sobre el enorme consumo energético y de agua que se requeriría para operar.
Según la documentación comercial del proyecto, se ocuparían alrededor de 350 litros de agua por segundo de disponibilidad municipal, además de pozos y sistemas de tratamiento y almacenamiento para enfriar los servidores y otros equipos tecnológicos.
Asimismo, el Data Center podría consumir hasta un 15% de la energía eléctrica que se produce en Costa Rica al año, de acuerdo con Esteban Chanto, encargado de la Cátedra de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
Eso sí, el experto aclaró que esa enorme cantidad de agua no necesariamente equivale al consumo permanente del Data Center y señaló que, para determinar el impacto real, es necesario conocer el sistema de refrigeración que utilizarán las instalaciones, las fuentes de abastecimiento y las necesidades específicas de cada fase.
Pese a ello, sí indicó que este tipo de tecnología tiende a consumir elevadas cantidades de agua, por lo que destacó que las autoridades deben garantizar que la población no se vea afectada en caso de que se desarrolle el proyecto.
“La continuidad del servicio de agua para la población debe ser una condición verificable y cualquier desarrollo industrial como este debe demostrar cómo atenderá sus necesidades sin deteriorar el abastecimiento existente”, señaló Chanto.
El proyecto denominado Quantum AI Free Zone Campus contempla un desarrollo de aproximadamente 42 hectáreas, lo que implicaría una capacidad de hasta 200 megavatios (MW) y siete edificios destinados, entre otras actividades, al entrenamiento de inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y servicios basados en unidades de procesamiento gráfico (GPU).
El plan se encuentra en etapa de socialización, de acuerdo con Ana Matarrita, alcaldesa del cantón central de Limón, pero la idea es impulsarlo con fuerza.
El pasado 8 de setiembre, la Municipalidad de Limón informó en sus redes sociales que el plan cuenta con aprobación ambiental de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena).
“Este tipo de proyectos requieren mucha transparencia y mucha comunicación social por la alta demanda que tienen de recursos. Sin embargo, también hay que entender el contexto de lo que significa un proyecto de estos en Costa Rica y lo que significaría en Limón”, señaló Matarrita, quien agregó que la fase constructiva tendría una duración estimada de entre dos y cuatro años.
Y es que, bajo un escenario hipotético, el proyecto podría demandar 1.892 gigavatios hora anuales, según Chanto.
“El análisis plantea que, si los 200 MW correspondieran exclusivamente a equipos informáticos, con una utilización media del 90% y una relación de energía total a energía informática de 1,20, el campus podría demandar alrededor de 1.892 gigavatios hora anuales, equivalente aproximadamente al 14,6% de la demanda eléctrica nacional de 2025. Una inversión de esta escala necesita planificación y responsabilidades claramente establecidas”, indicó Chanto.
Por otra parte, el uso de tecnología revolucionaria tiene la capacidad de hacer funcionar los centros de datos sin el preciado líquido, lo cual, además, es ideal para un país como Costa Rica, el cual tiene una matriz de energía renovablecercana al 100%.
Se trata de un sistema de circuito cerrado, en donde el fluido se carga una sola vez durante la construcción y recircula de forma permanente, sin evaporarse. Estos sistemas ya son usados por Microsoft y Oracle, por ejemplo.
En Costa Rica, el proyecto Palo Negro AI & HPC Campus, en Guanacaste, combina el enfriamiento de circuito cerrado, sin torres de evaporación, y una demanda eléctrica cubierta mayoritariamente con generación renovable propia.
“Ya no hay que escoger entre inteligencia artificial y agua. La tecnología para no consumirla existe y está operando en varios países, y si uno además genera su propia energía renovable, el proyecto deja de competir con la comunidad por los recursos. Esa es la decisión que tomamos desde el diseño”, dijo Stellio Bertossi, representante del proyecto Palo Negro AI & HPC Campus, la cual es una propuesta tecnológica para el uso racional de recursos.