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Oposición se mantuvo reacia a aceptar explicaciones del Ministro, mientras legisladores oficialistas lo apoyaron
Zumbado agitó al Congreso

• Audiencia casi culmina en intercambio de golpes entre asesoras


Carlos Jesús Mora
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Presenciar una comisión legislativa desde la misma sala en donde se encuentran los legisladores es muy distinto que hacerlo desde la barra de prensa destinada a los medios de comunicación.
Ayer, durante la comparecencia de Fernando Zumbado, ministro de Vivienda separado de su cargo, en la comisión de Ingreso y Gasto Público un equipo de LA REPUBLICA tuvo —por la incomodidad y falta de espacio— que presenciar dicha audiencia desde la misma sala en que se encontraban los legisladores y el todavía jera
rca.
La audiencia se inició pocos minutos después de las 10 a.m. y desde ese momento hasta el final —1 p.m.— la tensión en el ambiente era notoria, especialmente por el choque frontal entre los diputados oficialistas y la oposición, encontronazo que por poco acaba en un intercambio de golpes entre dos asesoras de prensa de los dos principales partidos en el Congreso en los pasillos de la Asamblea.
Como es costumbre, al compareciente se le da la palabra de primero para que descargue sus argumentos, en este caso su defensa.
Zumbado volvió a reiterar que los $1,5 millones que en 2006 donó Taiwán para un programa de erradicación de tugurios y que él los destinó al pago de asesorías en su cartera, no eran fondos públicos.
A lo largo de los 30 minutos en los que Zumbado leía su informe, asesores tomaban apuntes y redactaban las preguntas que más tarde los diputados arrojarían contra el Ministro. Mientras tanto, unos legisladores bromeaban entre ellos, otros mandaban mensajes de texto desde sus celulares con una sonrisa cómplice en el rostro y alguno hasta cabeceaba de sueño, todo esto mientras una caja de chicles recorría la mesa en que estaban sentados.
Una vez que Zumbado acabó la lectura de sus argumentos, vino la fase de las preguntas.
La oposición —que fue regañada por la Presidencia de la comisión por la forma tan enérgica con que interrogó al Ministro— cuestionó el uso de los $1,5 millones en asesorías y el proceso de selección de las consultorías, esto por cuanto una de ellas —por un monto mayor a los $300 mil— se le encomendó al Centro Internacional para el Desarrollo Humano (CIDH), entidad en la que Zumbado ocupó un alto puesto antes de entrar al Gobierno.
Ante estos cue
stionamientos el ex titular de Vivienda dijo que el rompimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán obligó a la entidad a replantearse el uso de los fondos y que fue en ese momento cuando se optó por las asesorías.
En cuanto al tema del pago de las consultarías Zumbado se libró de toda responsabilidad y dijo que Ana Isabel García, viceministra del ramo, fue la encargada de coordinar los trámites.
A pesar de que Oscar Núñez, líder del oficialismo ha asegurado que el funcionario debe ser destituido definitivamente de Vivienda, en la mañana de ayer los diputados de Liberación Nacional apoyaron a Zumbado y en lugar de cuestionarlo prefirieron enfilar sus acusaciones a otra persona.
La bancada oficial señaló que Ottón Solís y Epsy Campbell, líder y presidenta de Acción Ciudadana, respectivamente, supuestamente prestaron servicios al CIDH, y que al parecer el ex candidato presidencial ordenó que el pago de sus servicios se hiciera mediante cheques girados a su esposa Shirley Sánchez.
A juicio de los legisladores oficialistas, el meollo está en que Solís y el PAC han cuestionado al CIDH.
No obstante, Francisco Molina, jefe de fracción del PAC, comunicó que era falso que los pagos se hicieran a través de la esposa y que existían facturas sobre las clases que impartió Solís en el marco de un programa entre la Universidad de Costa Rica y el CIDH para estudiantes de intercambio. Por lo tanto, se trató de una contratación para dar clases y no de una consultoría.
Al respecto LA REPUBLICA trató de conversar con Solís, pero no fue posible localizarlo.


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