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Las empresas acogidas a los beneficios de las zonas francas, deberían afincarse en las regiones menos desarrolladas para generar empleo donde más se necesita

Zonas francas a zonas deprimidas

Las exportaciones locales superan a las hechas por las zonas francas por primera vez en casi una década.
Este es un cambio fundamentado en la diversificación de mercados y productos, lo cual produjo un aumento en las ventas a Centroamérica y a la región asiática, gracias al esfuerzo de los empresarios nacionales que trabajaron para ofrecer bajos precios en productos competitivos.
Contrario a esto es lo ocurrido en firmas multinacionales afincadas en zonas francas en las que ha bajado el crecimiento de las exportaciones debido a la crisis económica global, a pesar de que son estas las que se benefician con exención de pago de impuestos.
El hecho es importante y debe analizarse a la luz de la coyuntura actual, en la cual la existencia de un déficit fiscal obliga al máximo aprovechamiento del presupuesto pero también a una administración cuidadosa y enfocada a las principales necesidades del país.
Debemos reconocer que probablemente todas las empresas desearían tener la ventaja de estar libres del pago de impuestos. En la actual etapa de apertura y competitividad en el país, esto podría ser un anhelo de los empresarios nacionales que luchan a brazo partido por alcanzar la calidad y bajos costos de producción que les permitan ser competitivos.
Sin embargo, sabemos que, contrario a eso, el gobierno busca más bien obtener la aprobación de más impuestos para equilibrar el déficit fiscal existente, a fin de no caer en la peligrosa pendiente de atender gasto ordinario con deuda.
Así las cosas, debe analizarse nuevamente el beneficio que se otorga a las empresas de zonas francas, para que este redunde en crecimiento y empleo en las zonas más necesitadas de ello.
Costa Rica tiene muchas regiones no desarrolladas donde son sumamente escasas, por no decir nulas, las oportunidades locales de fuentes de empleo digno para sus habitantes.
Es ahí precisamente donde deberían afincarse las empresas que se acogen al régimen de zonas francas para que su condición de privilegiadas con el no pago de impuestos se revierta en beneficio para el país en las zonas más necesitadas.
Un punto de análisis que, al igual que muchos otros, debe servir para revisar, actualizar y reacomodar las condiciones de producción en el país, para adecuarlas a las actuales circunstancias nacionales y del mundo.
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