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Reforma a la legislación actual está siendo analizada en el Plenario
Zonas francas tendrán nueva ley
Subsidios no dependerán de las exportaciones que hagan las compañías

Natasha Cambronero
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Con poca oposición a una propuesta para reformar el régimen que permitirá mantener las operaciones de las zonas francas, la discusión se encuentra en la Asamblea.
La propuesta se elaboró, tras la posición de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que exige eliminar antes de 2015 los incentivos que actualmente gozan las empresas manufactureras en cualquier país, los cuales tienen el efecto de subsidiar las exportaciones.
Por eso, la nueva ley gratificaría a las compañías de zonas francas que impulsen la innovación y transferencia de tecnología, en vez de nivel de ventas al exterior.

La reforma a la ley de zonas francas pretende incentivar la llegada de nuevas compañías al país y la permanencia de las actuales, con la finalidad de que la inversión extranjera directa también crezca.
“El proceso de planeación de nuevas inversiones de empresas internacionales requiere mucho tiempo, por lo cual un marco jurídico que garantice las condiciones de la inversión en el largo plazo es imprescindible, tanto para mantener y ampliar las operaciones que ya se encuentran en nuestro país como para estimular nueva inversión”, aseguró Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias.

La modificación que se le hará al régimen actual goza de un fuerte apoyo por parte del sector, ya que forma parte de las propuestas que este había solicitado al Ejecutivo.
“Vemos de una manera muy positiva las reformas que se pretenden hacer al régimen, las propuestas están relacionas con las que nosotros solicitamos en 2006
en un 90%. Además de que esta reforma vendrá a darle una seguridad jurídica al país”, afirmó Timothy Scott, director ejecutivo de la Asociación de Empresas de Zonas Francas.
“Sin la aprobación de las reformas no solo se está afectando a las empresas existentes en el país, sino también a las inversiones nuevas, a las empresas que están evaluando el país, que son muchas y particularmente vendrían a generar bastante empleo”, dijo Gabriela Llobet, directora ejecutiva de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde).
Sin embargo, algunos críticos alegan que el proyecto está enfocado en los interesados y no en el país.
“Esta reforma viene a beneficiar a las empresas grandes y no a las pequeñas, pues exige un tamaño de inversión, además que pag
uen un 5% por el impuesto de renta es muy poco, en época de crisis lo que se quiere es premiar a las grandes compañías y perjudicar a las normales y costarricenses”, dijo Ronald Solís, diputado del Partido Acción Ciudadana.
Para que las zonas francas en el país no se consideren como mecanismos q
ue ofrecen subsidios a la exportación ni atenten contra el comercio mundial —como considera la OMC—, la nueva ley concedería privilegios a los inversionistas, concentrándose en tres principales áreas o filtros.
“En este momento existen 247 empresas que operan bajo este régimen, pero solo 121 se verán afectadas con la nueva ley, pues serán las que fabrican algún ins
umo, y de estas 22 ya cumplen con los requisitos para contar con una exoneración total”, dijo Marco Vinicio Ruiz, ministro de Comercio Exterior.
Las empresas tipo call centers no tendrían que acoplarse el nueve régimen, dado que la OMC solo está objetando las exportaciones de bienes, y no de servicios.



La reducción de beneficios tributarios podría afectar las operaciones manufactureras y de centros de llamadas en Costa Rica

Estados Unidos retaría régimen

Los cambios propuestos a las reglas de las zonas francas se anunciarían en pocos meses

Las nuevas reglas tributarias propuestas por la administración de Barack Obama podrían desestimular la inversión en zonas francas extranjeras por parte de compañías estadounidenses.
El grado hasta el cual las operaciones de zona franca puedan verse afectadas todavía no es claro, dado que la Casa Blanca hasta la fecha no ha publicado un plan detallado.
Además, cualquier cambio en el sistema existente tendría que ser aprobado por el Congreso, donde muchas de las propuestas casi con certeza enfrentarán oposición.
Sin embargo, el resultado del debate en Estados Unidos podría tener un impacto en Costa Rica, junto con otros países que mantienen zonas francas.
La principal preocupación de la administración estadounidense es que las empresas con subsidiarias establecidas en zonas francas obtengan ventajas excesivas, por encima de los negocios domésticos.
Entre esos beneficios está el hecho de que baj
o las reglas existentes, una empresa norteamericana, que pida préstamos para instalar y operar una subsidiaria en una zona franca en el extranjero, puede deducir el interés pagado por el crédito de sus obligaciones tributarias ante el Gobierno de Estados Unidos.
Mientras tanto, las compañías estadounidenses no tienen que pagar impuestos de renta sobre las ganancias generadas por sus subsidiarias de zona franca (que no pagan tributos locales), hasta que estos fondos ingresen a Estados Unidos —lo cual con frecuencia puede no suceder hasta muchos años después.
Desde el punto de vista de la administración, estas reglas favorecen injustamente a compañías con operaciones en el extranjero, que dan empleo en otros países; en comparación con las compañías domésticas que emplean a estadounidenses.
Como resultado, es posible que la administración intente limitar las deducciones del impuesto sobre la renta de los pagos de intereses sobre prést
amos relacionados con subsidiarias extranjeras.
La administración también podría tratar de forzar
a las multinacionales a pagar impuestos estadounidenses sobre las ganancias de sus subsidiarias extranjeras en el mismo año en que esos dineros son generados —aunque este cambio parece menos probable.
Cualquier reducción en los beneficios tributarios de las subsidiarias extranjeras se aplicaría a compañías de servicios, incluyendo centros de llamadas, así como a operaciones dedicadas a la manufactura.
Por su parte, las multinacionales norteamericanas dicen que la situación laboral de Estados Unidos estaría peor si el gobierno les quita estas preferencias tributarias.
Las empresas argumentan que están compit
iendo por el dominio en los mercados mundiales con compañías ubicadas en países que tienen niveles tributarios más bajos, así como menores salarios.
Si estas multinacionales se vuelven menos competitivas como resultado de perder sus beneficios tributarios en las zonas francas, aseguran que podría llegar a ser difícil conservar los millones de empleos para estadounidenses bien remunerados, en áreas que van desde la gerencia y administración hasta tareas de investigación.

“Las empresas usualmente no se van a producir al exterior para evadir impuestos. Deciden ir a producir al exterior buscando economías y eficiencias a escala que les permiten ser competitivas,” dijo Jorge Brenes, presidente de Asociación de Empresas de Zonas Francas.
Los detalles sobre el grado de compromiso de la administración con estas propuestas, así como de la disposición del Congreso para apoyarlas, deberían emerger durante los próximos meses.

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