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Zelaya vuelve a Honduras tres meses después del golpe
El diálogo “tiene que irse mejorando” sobre la base del Acuerdo de San José propuesto por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, dijo el mandatario depuesto

Tegucigalpa
EFE

Manuel Zelaya, depuesto presidente de Honduras, regresó ayer por sorpresa a su país, 86 días después de haber sido derrocado, y anunció que su objetivo es dialogar para superar la crisis causada por su defenestración y que si es necesario está dispuesto a someterse a la justicia.
“Soy un hombre pacífico, dialogo, practico la no violencia”, proclamó Zelaya en sus primeras declaraciones a la prensa tras su regreso a Honduras, en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra.
“He venido a dialogar de frente”, para lo cual abrirá contactos “con diferentes organizaciones de la sociedad”, añadió el depuesto presidente, mientras afuera de la legación diplomática se agolpaban miles de sus seguidores, felices por su regreso.
Sobre un eventual llamado del Gobierno de Roberto Micheletti, designado por el Parlamento como presidente del país luego de su derrocamiento el 28 de junio, Zelaya ironizó: “no espero esa gentileza en tan corto tiempo”.
“No tengo miedo de la justicia” y, “si hay procesos que responder, yo respondo”, afirmó en relación a las órdenes de captura que pesan sobre él por delitos políticos y comunes.
Los delitos políticos se relacionan con una consulta popular que Zelaya pretendía llevar a cabo el 28 de junio encaminada a promover una Asamblea Constituyente, que fue frustrada por su expulsión del país a manos de los militares y que había sido declarada inconstitucional por varios órganos del Estado.
El Gobierno de Micheletti sostiene que Zelaya no sufrió un golpe de Estado, sino que los militares lo sacaron del poder por un mandato judicial a raíz del proceso incoado por el Ministerio Público contra él por promover la consulta.
Zelaya también tiene orden de captura por falsificación de documentos, fraude y abuso de autoridad por la emisión de un decreto para la contratación de publicidad por 27 millones de lempiras ($1,4 millones), que -según el Ministerio Público- fue ilegal.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y comisiones de las Naciones Unidas llegarán próximamente a Honduras “para iniciar el diálogo”, apuntó Zelaya.
El diálogo “tiene que irse mejorando” sobre la base del Acuerdo de San José propuesto por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, quien es el mediador en el conflicto, indicó.
El derrocado mandatario lamentó que “el gesto que hizo Óscar Arias fue traicionado por los golpistas. Nunca le hicieron caso a sus propuestas, inclusive lo hicieron objeto de burlas”, dijo.
El Acuerdo de San José establece la restitución condicionada de Zelaya en el poder, un Gobierno de reconciliación, amnistía política, una comisión de la verdad y verificación internacional, entre otros puntos.
La comunidad internacional ha advertido que, si Zelaya no es restituido, no reconocerá al nuevo Gobierno hondureño que surja de las elecciones del 29 de noviembre y que tomará posesión el 27 de enero próximo.
Zelaya agradeció a las Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea (UE) y varios países y bloques por el apoyo que le brindan desde su derrocamiento.
En particular, agradeció a “la embajada de Brasil”, por darle el apoyo “de una manera tan honesta, tan sincera”, así como al presidente y al canciller de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva y Celso Amorim, respectivamente.
Pidió a sus simpatizantes “que se vengan aquí a los alrededores” de la embajada brasileña para organizarse, “protegernos, cubrirnos, para evitar cualquier malentendido”, y también porque “reconstruiremos la democracia”.
Sin precisar cuándo entró, Zelaya comentó que hizo “mil proezas” y un periplo de unas 15 horas para ingresar a territorio hondureño.
Las primeras versiones sobre el regreso de Zelaya la dieron dirigentes del movimiento de resistencia que apoya su restitución, que pidieron a sus simpatizantes que se reunieran frente a la oficina de las Naciones Unidas en Tegucigalpa porque supuestamente allí se encontraba.
Sin embargo, las Naciones Unidas negaron que Zelaya estuviera en sus instalaciones, mientras el Gobierno de Micheletti aseguraba que no había ingresado a territorio hondureño.

Toque de queda

El Gobierno de facto de Honduras que preside Roberto Micheletti decretó ayer “toque de queda en todo el país”, que se iniciará a las 16.00 hora local (22.00 GMT), y concluirá a las 07.00 hora local del martes (13.00 GMT), tras el regreso del derrocado presidente, Manuel Zelaya.
La disposición del Gobierno fue anunciada en una conexión nacional de radio y televisión, mientras centenares de seguidores de Zelaya permanecen frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra el mandatario depuesto.
En un escueto comunicado, la Administración de Micheletti indicó que el toque de queda es “debido a los acontecimientos ocurridos en las últimas horas”, con el propósito de “proteger la tranquilidad, la vida y los bienes de las personas”.
Zelaya, quien fue derrocado por los militares el 28 de junio pasado y enviado a Costa Rica, llegó ayer de manera sorpresiva a Tegucigalpa.
El gobernante derrocado se encuentra desde primeras horas de ayer en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, desde donde dijo a Radio Globo que si el toque de queda es para brindar protección a la población “estaría bien”, pero que si es para la represión, “sería malo”.
Desde el golpe de Estado, el Gobierno de facto mantuvo un toque de queda alterno que estuvo en vigor hasta mediados de agosto pasado.
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