Enviar
Zelaya vive sus últimos días en “trampa diplomática”
Depuesto mandatario hondureño tiene cerca su salida de la embajada brasileña con la promesa de que le permitirá viajar a República Dominicana

Tegucigalpa
EFE

Manuel Zelaya, depuesto presidente de Honduras, cumplió ayer cuatro meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugió para luchar por sus aspiraciones de volver al poder, pero que se convirtió en una trampa de la que podrá salir en pocos días.
Zelaya tiene cerca su salida de la sede diplomática con la promesa del gobernante electo, Porfirio Lobo, de que le permitirá viajar hacia la República Dominicana.
Lobo anunció ayer, miércoles, que tras asumir la Presidencia de Honduras el próximo día 27 firmará un salvoconducto para que Zelaya, su familia y personas allegadas viajen al país caribeño, lo que el derrocado gobernante ha calificado de “buen gesto”.
Zelaya está a una semana del fin del mandato de cuatro años para el que fue elegido en 2005, pero que fue roto por el golpe de Estado del 28 de junio pasado, cuando los militares lo expulsaron hacia Costa Rica y el Parlamento designó como mandatario a Roberto Micheletti, ambos del Partido Liberal, en el poder.
Desde la embajada brasileña, Zelaya hizo varios llamamientos a los hondureños a luchar por su restitución, sublevarse contra el Gobierno de facto y boicotear las elecciones del 29 de noviembre, que fueron ganadas por Lobo, del opositor Partido Nacional.
“¡Patria, restitución o muerte!”, proclamó el derrocado gobernante en su primer discurso ante sus seguidores desde la legación brasileña, pero, entre otros reveses que sufrió, el Parlamento rechazó el 2 de diciembre su regreso al poder.
El 21 de septiembre, el Frente Nacional de Resistencia Popular preparaba una nueva marcha en exigencia de la restitución de Zelaya cuando sus dirigentes anunciaron que el depuesto presidente había vuelto a Honduras tras varias semanas en Managua, desde donde estuvo viajando a diversos países.
El Gobierno de facto y los militares, por su parte, aseguraron que era falso que Zelaya hubiera llegado al país.
Pero pronto quedó confirmado que, tras ingresar clandestinamente a Honduras, Zelaya estaba en la embajada de Brasil, donde se agolparon de inmediato miles de sus seguidores para vitorearlo antes de que, al día siguiente, fueran desalojados violentamente por militares y policías.
Sin embargo, entre 200 y 300 simpatizantes de Zelaya se quedaron acompañándole en el interior de la legación brasileña, además de su esposa, Xiomara Castro, y varios periodistas.
Un fuerte contingente de policías y militares cerca desde entonces la legación, donde las visitas sólo las autoriza el Gobierno de facto y los envíos de alimentos y otros suministros son revisados minuciosamente.
El derrocado mandatario ha denunciado que las fuerzas de seguridad le han acosado mediante sonidos estridentes, luces intensas y hasta gases tóxicos.
Zelaya dirigió desde la legación brasileña la negociación con representantes de Micheletti que culminó el 30 de octubre con la firma de un acuerdo para resolver la crisis, que fue incumplido.
En estos cuatro meses, los acompañantes de Zelaya han abandonado poco a poco la embajada de Brasil hasta quedar una decena de personas, entre ellas su esposa y el asesor Rasel Tomé.
Zelaya ha recibido en la sede diplomática a distintas personas y misiones internacionales que han visitado Honduras en gestiones relacionadas con la crisis, y ha mantenido contacto con la prensa extranjera y unos pocos medios locales.
Entre los visitantes estuvieron el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon (sustituido recientemente por Arturo Valenzuela).
Los fines de semana, y en las pasadas fiestas de Navidad y Nochevieja, Zelaya recibió a sus familiares.
El 9 de diciembre la embajada de México en Tegucigalpa pidió a la Cancillería hondureña un salvoconducto para que Zelaya abandonara Honduras, pero fue denegado, según el Gobierno de facto, por cuestiones de forma y no querer salir como asilado renunciando al poder.
El Gobierno de facto insistió en que sólo permitiría salir a Zelaya con “asilo político territorial” fuera de Centroamérica, pero finalmente Lobo ha prometido que una de sus primeras medidas como gobernante hondureño será firmar el salvoconducto para que se vaya como “huésped distinguido” a la República Dominicana.
Ver comentarios