Zapatero y Rajoy protagonizan un duro debate
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Zapatero y Rajoy protagonizan un duro debate

Gran expectación por debate se justifica en los pronósticos que auguran un casi empate entre socialistas y conservadores

Madrid
EFE

El presidente del Gobierno y candidato socialista en las elecciones del 9 de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición conservadora, Mariano Rajoy, midieron ayer sus fuerzas en un esperado y duro debate televisivo seguido con expectación por millones de españoles.
En un escenario decorado en gris metalizado, sentados frente a frente en una mesa sin adornos, con el veterano periodista Manuel Campo Vidal como moderador, los dos dirigentes siguieron el pactado y férreo guión del debate estructurado en torno a cinco grandes temas y que fue transmitido en directo por 30 canales de televisión.

Por sorteo, Rajoy fue el encargado de abrir el fuego y lo hizo con una amplia andanada de reproches.
“¿A ustedes qué les parece?, ¿estamos mejor que hace 4 años?, preguntó, y a partir de ahí, acusó al Gobierno de Zapatero de no tomar medidas para evitar que se deteriore la situación económica, con el alza de precios de los productos básicos, el aumento del paro en los últimos meses y el empeoramiento de la seguridad ciudadana, sin control de la inmigración irregular.
Zapatero “ha hecho dos cosas y las dos las ha hecho mal: la estructura de España y los tratos con ETA. Modificar por su cuenta el modelo de Estado y negociar con los terroristas por su cuenta. Ambas operaciones le han salido mal”, afirmó.
El jefe del Gobierno esgrimió las medias adoptadas y la cifra de los 3 millones de empleos creados, “la mitad para mujeres”, y pidió a los españoles el respaldo “para un proyecto en desarrollo, ambicioso, que necesita cuatro años más”.
Y contestó a los reproches de Rajoy con la afirmación de que España se ha convertido “en la octava potencia del mundo”.
También esgrimió las medidas sociales adoptadas en esta legislatura, como la Ley de apoyo a las personas dependientes y diversas ayudas a las familias (2.500 euros por niño nacido) y a los jóvenes.
El debate se tensó cuando Rajoy sacó a relucir el fallido proceso de diálogo emprendido por el Gobierno de Zapatero con la organización terrorista ETA en 2006 y cuyo rechazo ha sido uno de los principales ejes de la oposición ejercida por el Partido Popular de Rajoy en esta legislatura.
El líder conservador acusó al jefe del Ejecutivo de “mentir” a los españoles sobre esos contactos, que consideró su principal “fracaso”, y le culpó de poner en peligro la estructura del estado.
Zapatero devolvió el reproche con la acusación a Rajoy de haber debilitado con sus críticas al Ejecutivo en la lucha contra el terrorismo y al Partido Popular de ser el “único partido en el mundo” que se ha manifestado contra un gobierno en esa lucha.
“Quienes mintieron fueron ustedes inventando una conspiración con el 11-M (atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid), afirmó Zapatero, que también acusó al PP de no haber aceptado la derrota electoral de hace cuatro años.
En sus palabras de despedida, Rajoy dijo que su partido no quiere “renunciar a nada” y declaró: “yo estoy dispuesto, el plan de trabajo está preparado y las herramientas a punto”.
Zapatero dijo: “No puedo prometer que todas las personas tengan éxito en su vida, pero sí me comprometo a trabajar para que todas tengan las mismas oportunidades y para que aquellas que no lo consigan reciban el amparo” necesario.
Con todos los detalles pactados previamente, sin margen a la más mínima improvisación, los dos líderes llegaron pocos minutos antes de las 10 de la noche (21.00 GMT) al decorado instalado en el Palacio Municipal de Congresos, a las afueras de Madrid.
Eligieron trajes azules, más oscuro el del jefe del Gobierno, que completó su indumentaria con el mismo color en tonos diferentes, mientras que Rajoy se dio ánimo con su corbata granate “de la suerte”, la misma que lució hace algunos meses en otro debate televisivo, esa vez con ciudadanos y del que salió bien parado.
La gran expectación que rodeó a este debate se justifica en los ajustados pronósticos que auguran un casi empate técnico entre socialistas y conservadores el 9 de marzo y en que hace quince años que no se producía un “cara a cara” de esa magnitud política en España.
Portavoces de ambos partidos se atribuyeron la victoria en sus primeras valoraciones de este primer pulso Zapatero-Rajoy que tendrá una segunda parte el próximo 3 de marzo.

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