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Zamora prepara su adiós

Este año habrá nuevo campeón de tenis de mesa

Luis Rojas
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Tomar un año de tiempo para dos proyectos que quiere llevar adelante y luego regresar para ganar un par de torneos más y retirarse, son los planes del multicampeón nacional de tenis de mesa Alexander Zamora, quien la temporada pasada rompió el récord de Adolfo Chin (20 campeonatos).
Zamora tiene un récord impresionante; él ha sido el campeón nacional 21 veces, en los últimos 24 torneos, pero ahora ocupará su tiempo en la posible construcción de una sala de juego en el nuevo estadio nacional, y en su lucha junto a otros dirigentes nacionales por darle un nuevo rumbo al Comité Olímpico Naciona
l (ver recuadro).
Alexander prácticamente ha sido el dictador del tenis de mesa nacional, desde 1984, cuando ganó su primer campeonato. Al año siguiente lo perdió y luego de eso volvió a perder uno ocho años después, en 1993; el otro siete años más tarde, en 2000, cuando iba de primero en el ranking pero se marchó por un año a Portugal y luego regresó y desde entonces se ha mantenido en la cima.
Zamora sabe que difícilmente verá batido su récord y sobre todo si este crece a unos 23 campeonatos.
“En realidad es difícil que lo rompan, al menos no sé si ha nacido la persona que lo vaya a lograr, pero en la actualidad tendría que haber alguien de 15 o 16 años ya ganando”.
Sin embargo, Alexander, quien entrena a muchas de las grandes promesas del tenis de mesa nacional, entre otras la campeona nacional Rosalía Carballo, prevé que habrá un cambio favorable para este deporte en la medida de que estos muchachos se dediquen a este deporte en una forma más profesional.
“¿Que por qué no me han desbancado? Porque cada vez a los muchachos les cuesta más enfocarse, ante tantas distracciones. Falta compromiso en algunos de ellos y el tenis no es su prioridad”.
Adolfo Chin fue intratable en su tiempo, Zamora lo es ahora; ambos vivieron de la victoria, pero sería interesante imaginarse cómo sería, aunque sea en el plano virtual, un enfrentamiento entre ellos dos.
Zamora dice que nunca vio a Chin jugando en forma competitiva, pero que imaginar un enfrentamiento entre ellos sería muy difícil pues se trata de dos épocas muy diferentes.
“Eran otras técnicas, otros materiales; él dominó en los escenarios del momento y yo en los actuales. En las mesas de antes la bola picaba en unas, en otras no, las raquetas con costos tenían hule, muchas eran de palo, la pelota casi no agarraba efecto, costaba rematar; no me veo jugando contra él con raqueta de palo, ni el conmigo con raqueta de fibra de carbono…”.
Para Zamora su mejor partida la jugó ante el nicaragüense William Prado, cuando ese país estaba en la cúspide del área y se entre
naban en la Unión Soviética y Corea del Norte. El tico dice que ganó, pero al otro día no podía ni levantarse de la cama, debido al esfuerzo que realizó.
“Yo tengo un estilo ofensivo y él defensivo, fue un partido larguísimo, cuando los juegos eran a 21 puntos y a tres de cinco sets; fue una partida inolvidable”.


Dos proyectos importantes

Alexander Zamora se aleja este año del torneo nacional para enfocarse en dos proyectos:

* Una sala de tenis de mesa que se construiría dentro del nuevo estadio nacional que levantarán los chinos y para la cual ya hay anuencia del Estado y de la embajada asiática. Se pedirán dos entrenadores a China, pero se necesita un lugar donde estos vengan a enseñar.

* Integrar el nuevo grupo que pretende tomar las riendas del olimpismo nacional para tratar de darle un giro a este, hacia los deportistas, para que estos no sufran las carencias que ahora tienen cuando representan al país.
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