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¡Yo soy!

Lo curioso de esta expresión es que se puede leer de izquierda a derecha o de derecha a izquierda y el significado es idéntico: “¡Yo soy….yos oy!” Esto nos recuerda el impacto de quienes anteponen sus intereses y criterios (“yoísmo”) a los del equipo.
Ninguna organización alcanza el éxito por la labor exclusiva de su director. Puede ser que el “ego” de esa persona le impida repartir créditos o compartir el mérito con sus compañeros, con quienes le ayudaron en un proceso; sin embargo, la realidad es una: no lo logró solo, aunque reclame la exclusividad de los reconocimientos. Si actúa con arrogancia, ese jefe se expone a que, tarde o temprano, se quede sin la ayuda que no valoró y coseche fracasos amargos por no haber compartido el dulce de las victorias. El círculo vicioso del “yo soy…yos oy” se vuelve tan cerrado que la soledad se convierte en su compañera.
En cambio, veamos lo que sucede con el término “¡Somos!” Si se lee de derecha a izquierda también significa lo mismo, pero incluye mucho más que un solo individuo, en “somos” cabemos todos. Cuando el líder la utiliza, nos hace sentir incluidos, tomados en cuenta y hasta responsables por lo que le ocurra al equipo. El sabe que al compartir decisiones y el éxito con otros logrará ser aún más exitoso, sin un techo como el que se establece el “yoísta.”
Quienes usan el “somos” están atentos a escuchar, por lo tanto, aprenden; siempre preguntan por algo mejor a lo que proponen, por eso todos aprecian su humildad y le ayudan a alcanzar logros crecientes. Como señala Ken Blanchard, nadie es tan inteligente como todos juntos.
Las organizaciones se desarrollan hasta alcanzar el potencial de quienes las conforman, pero si el “jefe” se convierte en el monopolio de la verdad, entonces estas solo crecerán hasta llegar al nivel donde él se vuelve incompetente. Por eso es que el éxito no se repite ni crece en equipos dirigidos por “yoístas,” quienes tampoco son capaces de ir más lejos de donde están o estuvieron. En cambio, los líderes que se matriculan con el “somos” se rodean de otros líderes, de personas proactivas y productivas que, a la vez, también suman a otros a la tarea de alcanzar las metas; en esta forma, el nivel de incompetencia estará lejos de ser alcanzado.
Maxwell dice que los líderes verdaderos son los que “desean hacer una diferencia con gente que quiere y puede hacer una diferencia haciendo algo que marque la diferencia.”
No importa si se lee al derecho o al revés, la diferencia entre el “yo soy” y el “somos” es cómo se piensa sobre los demás y eso determina la magnitud del éxito que el equipo puede alcanzar. ¿Y usted, líder o miembro de su equipo, cuál de esos dos términos usa o practica?

German Retana
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