Y volvió... Nadal
Volvieron los mordiscos; Rafal Nadal regresó al protagonismo en uno de sus torneos favoritos. Jean Christopher Magnemet/AFP-La República
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Rafael Nadal derrotó a Gael Monfils por 7-5, 5-7 y 6-0 y se quedó con el título en Monte Carlo, su corona N°28 de esta competencia (récord junto a Novak Djokovic) y primero desde Madrid 2014.
Un renacer. Y donde debía ser: sobre polvo de ladrillo y en Monte Carlo. Nadal volvió a festejar en un Masters 1000 y se anotó el noveno título de su carrera en el torneo del Principado, un lugar que se le negaba desde 2012. Una gran semana, con victorias ante Dominic Thiem, Stan Wawrinka, Andy Murray y Monfils. Un último set soñado, como en sus mejores épocas. Y ahora, sí, borra los fantasmas y se pone la ropa de serio candidato en el inicio de la gira europea, que tendrá su punto más alto en Roland Garros. El español, de nuevo en la pelea.


Muchísima intensidad. Esa fue la premisa del primer set, con un Nadal dejando correr varias oportunidades y con un Monfils cediendo llamativamente la iniciativa. Un valor agregado: cancha pesada por lluvia unas horas antes del encuentro.
El dibujo del duelo era claro. Nadal tomaba riesgos con sus golpes y movía a Monfils de lado a lado, intentando que el francés no castigara nunca con impactos cómodos. El galo también colaboró para que el juego se moviera a ese terreno al ceder la iniciativa y buscar desnivel con cambios de ritmo.
Una particularidad: el 7-5 llegó por una doble falta de Monfils. Una pena en un gran primer set de ambos.
Los servicios continuaron en deuda ante dos jugadores que estuvieron muy bien en toda la semana a la hora de los quiebres: 4-4. Y poco después, luego de dejar correr tres oportunidades, otro golpe de Monfils ante un Nadal algo errático. El agotamiento, de ambos lados. Y el francés ahora no perdonó. Al tercer set.
Finalmente se rompió la paridad. Nadal arrancó mejor plantado el parcial decisivo, sacó tajada de la baja del rendimiento de Monfils y tomó distancia. Un quiebre para 2-0 tras un game con dos dobles faltas del francés. Y una segunda rotura para el 4-0. Casi una sentencia. Y lo fue. El exnúmero uno del mundo lo cerró en blanco y volvió a festejar en un Masters 1000. Como en sus mejores tiempos.


Monte Carlo
ESPN

 


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