Enviar
Sábado 18 Mayo, 2013

Situaciones similares a la que estamos viviendo, quizá más leves aún, generaron en otros países el surgimiento de gobiernos populistas que resultaron mil veces peores que la misma enfermedad


Y nos está llevando

Tuve el enorme privilegio, desde muy temprana edad, de compartir con uno de los últimos periodistas “de verdad” que ha tenido este país. Me honró, a pesar de la distancia y hasta el último día, la amistad, extendida a través de mi padre, con don Joaquín Vargas Gené. Tan amigos eran él y papá que murieron con un día de diferencia el uno del otro.
En muchas de las tantas veces que pude compartir y conversar con él —chiquillo metido a grande— con mucha sabiduría y visión de futuro don Joaquín me decía: “Mijo, la corrupción en el Poder Ejecutivo y en el Poder Legislativo, aunque mala y negativa, todavía constituye una situación salvable. Pero, mijo, cuando en Costa Rica la corrupción penetre al Poder Judicial, ahí sí que nos lleva…”.


La primera vez que le escuché esas palabras, hará más de 30 años, no entendía la dimensión, ni remotamente, de lo que estaba diciendo mi querido don Quincho. En estos días, en que muchas de las noticias no hacen menos que levantar ciertas sospechas (aunque no las suficientes como para revisar los antecedentes de un avión y su propietario), calan hondo.
La corrupción, según una de las más recientes encuestas de algo que se hacen en este país, desplazó a la inseguridad y al desempleo como el problema más serio en el país. No necesariamente, entonces, es que la inseguridad o el desempleo han bajado: es que la corrupción ha subido.
Casos como la trocha, la concesión de la Autopista a San Ramón, otros más añejos como la Autopista a Caldera, escándalos en la Asamblea Legislativa (unos grandes, otros más grandes), las finanzas de la Caja y un etcétera tan largo que me abarcaría el resto de caracteres de este artículo, no dejan de ser preocupantes, como mínimo.
No solamente el Poder Judicial pareciera haber caído en las garras de la corrupción. Los otros dos Poderes de la República han venido siendo, como mínimo, salpicados por escándalos y escandalitos. Inclusive el famoso Cuarto Poder está cuestionado seriamente.
Situaciones similares a la que estamos viviendo, quizá más leves aún, generaron en otros países el surgimiento de gobiernos populistas que resultaron mil veces peores que la misma enfermedad. Estamos generando caldo de cultivo para que un populista arrase con las próximas elecciones.
Las palabras de don Joaquín, pronunciadas hace más de 30  años, resultaron preocupantemente proféticas… y nos está llevando.

Marcelo Pignataro