Enviar
Martes 8 Abril, 2014

Hoy tenemos un nuevo Presidente Electo, muy digno para liderar a Costa Rica durante cuatro años, porque los “andamios” hablaron


Y los andamios hablaron…

El triunfo de Luis Guillermo Solís Rivera como Presidente de Costa Rica tiene varios factores que reflejan cómo llegó a ser elegido por más de un millón de electores, la mayor cantidad en la historia electoral.
Inteligencia, carisma, “sangre fresca”, don de gentes del candidato Solís, etc.
Corrupción, agotamiento de las administraciones del PLN, errores de campaña, etc.
Pero hay un factor tras bambalinas al que pocas personas han señalado.
Desde 1986, se creó en la Administración Arias Sánchez un grupo de personajes  que desde la campaña de José María Figueres Olsen, no han dejado de buscar cómo saciar una sed egocéntrica de seguir viviendo de un puesto público.
Al efecto, han sido personas que usando el estilo de Figueres Olsen, se acercaron a las bases, caminaron, comieron, pusieron sus casas puertas abiertas, se sentaron en cualquier silla o acera y ganaron muchos adeptos para lograr su cometido: ganar una diputación, ministerio, puesto diplomático o junta directiva.
Y una vez en su puesto, dieron la espalda a toda esa gente, toda esa base de trabajo con la cual lograron su cometido. “Mirá, estoy muy ocupada, pedí una cita a mi secretaria”. Y la cita nunca llegó.  Otras personas más cínicas dijeron “que cada quien mate sus pulgas” y desaparecieron durante cuatro años.
Desde entonces, se acuñó la expresión “tirar los andamios”: logrado el objetivo, desprecian a las personas que ayudaron. Y este comportamiento se ha repetido campaña tras campaña. Al inicio muchas personas aceptaron que trabajaron por ayudar, pero campaña tras campaña, se sintieron usadas y burladas.
Quienes tuvieron el coraje de enfrentar a esas descaradas personas, escucharon “ay ¿por qué tan sensible?”, “pero si eso quedó en el pasado”, “huy no me acuerdo, mi secretaria no me dijo”, “bueno, decime si vas a ayudarme o no para buscar a alguien que si quiera trabajar” (invirtiendo la sensación de culpa) y la lista sigue.
Las mismas personas vividoras, en las mismas comunidades, con las mismas burlas a la buena fe de quienes deseaban participar cívicamente, fueron calando y calando en silencio.
Debido a que el “quemimportismo” de los abstencionistas se ha mantenido cercano al 40% de los electores, las variaciones en la intención de voto en otros partidos es síntoma de que esos “andamios”, en silencio, fueron buscando a quién apoyar.
No solo querían participar cívicamente: también conocían “las tusas” a las que habían apoyado y que de ministras, pasaban a diputadas, a defensoras, a embajadoras, a ministras, a diputadas, administración tras administración, sin dar cuentas de sus gestiones y sin aprovechar la oportunidad de reivindicarse por su deslealtad en alguna ocasión, y de quienes ya no querían saber más.
Y fueron los “andamios” los que duplicaron la intención de voto para apoyar a Luis Guillermo Solís Rivera para Presidente, para gritarle a esa camarilla de “siempre los mismos”: Ya no los queremos. Basta ya.
Hoy tenemos un nuevo Presidente Electo, muy digno para liderar a Costa Rica durante cuatro años, porque los “andamios” hablaron.

Luis Guillermo Quesada Sibaja