Roberto Dobles

Roberto Dobles

Enviar
Lunes 10 Junio, 2013

En Costa Rica no se invierte nada en el nuevo paradigma energético que está emergiendo y se sigue apostando al petróleo importado con inversiones masivas


¿Y la evolución energética de Costa Rica?


Hace varios años el presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decía que “la Edad de Piedra no terminó porque se acabaron las piedras”.
Robert Hefner, en su libro “La Gran Transición Energética”, señala que las nuevas fuentes de energía surgen “impulsadas por los avances de la civilización” y que “cada combustible es desplazado progresivamente por otro no porque se haya acabado, sino porque los costos para la sociedad, incluidos los costos económicos, ambientales y de seguridad, se hacen tan altos y los riesgos tan grandes que el combustible pierde utilidad para los consumidores y los países”.
“Durante toda la historia de la civilización, cada combustible nuevo que se ha introducido ha sido un combustible superior y más idóneo que ha mejorado de manera significativa a la sociedad de muchas maneras. Cada combustible nuevo inicialmente le ha brindado a la sociedad una gran cantidad de eficiencias nuevas y una explosión de tecnologías nuevas que han llevado a un nuevo crecimiento económico inimaginable previamente, así como a una mejora ambiental y a una mejor calidad de vida en un mundo cada vez más moderno y sofisticado”.
En la Era de los Sólidos Energéticos “la civilización abasteció sus crecientes necesidades de energía durante milenios con combustibles sólidos, en su mayoría, leña, gramíneas, estiércol y carbón”. En el siglo XX vimos el surgimiento de la Era de los Líquidos Energéticos (dominada por el petróleo, con una muy pequeña participación de los biocombustibles), la cual desplazó la Era anterior.
En el siglo XXI estamos viendo el surgimiento de la Era de los Gases Energéticos, impulsada por el acelerado desarrollo del gas natural, lo cual conduce al desplazamiento progresivo de la Era de los Líquidos Energéticos.
Estos cambios “están creando una ruta energética clara e irrevocable hacia adelante” y están “revelando cuáles son las fuentes de energía y las tecnologías que serán las ganadoras y las perdedoras más probables”. “Es hora de transformar nuestros sistemas energéticos y recuperar nuestra independencia energética”.
Costa Rica tiene una enorme y peligrosa dependencia energética del exterior. Aproximadamente el 66% de la energía que usamos es comprada en el extranjero en la forma de petróleo y derivados.
Mientras el mundo avanza, cambia e invierte en el futuro, en Costa Rica no se invierte nada en el nuevo paradigma energético que está emergiendo y se sigue apostando al petróleo importado con inversiones masivas.
Este flagelo autoimpuesto conducirá en el futuro a una creciente pérdida de oportunidades y a la generación progresiva de desventajas competitivas, al introducir otros países gas natural de bajo costo en su matriz energética y nosotros quedarnos solo con el caro y riesgoso petróleo importado.
Pareciera que uno de los argumentos para no invertir en el nuevo paradigma energético que está emergiendo e invertir únicamente en el viejo paradigma es que todavía hay reservas del petróleo en el mundo.
Con esta lógica, la Edad de Piedra nunca debió haber terminado porque todavía no se habían acabado las piedras.

Roberto Dobles