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ACCIÓN


¿Y alguien apuntó la placa?

Luis Fernado Rojas lrojas@larepublica.net | Lunes 10 diciembre, 2012

Todo está consumado. Pacquiao sueña y Márquez se apresta a celebrar. AFP-Al Bello/La República


¿Y alguien apuntó la placa?

Descomunal derechazo de Márquez puso a dormir a Pacquiao

Por la vía del sueño; la dormilona, la que te saca del ring sin necesidad de moverte un centímetro más allá del que ocupa tu cuerpo tendido sobre la lona, así derrotó Juan Manuel Márquez el pasado sábado a Manny Pacquiao.
Así, solo así, únicamente así podía ser. En ese derechazo, Márquez concentró el ansia de triunfo que le quedó tras el empate de la primera pelea, las dudas que le generó la segunda, la ira de sentirse despojado de una victoria que era suya, del tercer combate y la tensión de la cuarta y seguramente última oportunidad de actualizar el pasado…

Este fue el derechazo letal y definitivo que Juan Manuel Márquez le envió a la cara de Manny Pacquiao y que lo sacó de escena. AFP-Al Bello/La República

El nocaut cortó a la mitad una pelea que se vislumbraba sangrienta, en la que ya cada uno había ido a la lona, el filipino en el tercero y el mexicano en el quinto; en la que Juan Manuel ya mostraba una cortada en su nariz, pero en la que también el rostro de Manny exhibía el efecto de los puños de su rival.
Todo lo que había que estudiarse entre ellos, había quedado 36 rounds atrás. Ambos púgiles asumieron el combate con la clara convicción de que el nocaut era la única salida viable para un final convincente. Márquez para su reivindicación y demostrar lo que en las tarjetas de los jueces no se vio, en los combates pasados; Pacquiao para tratar de ponerle un sello de veracidad a dos victorias cuestionadas y a una supuesta superioridad, de la que al menos él estaba convencido.
No obstante, la convicción de Márquez llenó el ring. Creyó en él, arriesgó, vio que Pacquiao venía a noquear y atacaba con furia pero se expuso; lo que no sabía el filipino es que la sangre del púgil azteca hervía; la erupción era inminente, el volcán estaba presto a estallar y sucedió en el round 6.
El “golpe perfecto” llegó cuando agonizaba el round. Pacquiao tenía a Márquez contra las cuerdas y fue entonces cuando sucedió y les cuento, que nadie se lo esperaba, al menos en ese momento. Una izquierda de Manny que no llega a su destino y entonces la derecha de Juan Manuel partió cual misil programado hacia un inevitable final e impactó con violencia en la cara del filipino…
Pacquiao cayó fulminado; el árbitro de inmediato se dio cuenta de que todo había terminado, las cámaras mostraron a la esposa de Pacquiao, que presentía lo peor; Márquez ya estaba en las cuerdas celebrando, el médico trataba de devolver al mundo a Manny y una mezcla de festejo y preocupación se apoderó del escenario.
Poco a poco Pacquiao se fue despertando y lo lograron llevar a su esquina, aunque el boxeador aún no sabía quién lo había atropellado. Poco a poco la luz le fue llegando; allí llegó Márquez a ver el estado de su rival; minutos después era Pacquiao quien buscaba al ganador para felicitarle.
Todo había terminado, pero en el ambiente una pregunta. ¿Habrá sido este el final de la historia? O buscarán promotores y boxeadores otra versión a lo “Rocky 5” de este combate.
¿Cerrará el capítulo Márquez para mantener por tiempo indefinido la leyenda? O ¿le aceptará la revancha a un Pacquiao, que no imaginaba este desenlace para la saga? Al final de cuentas muchos millones de millones de dólares podrían mediar en la decisión de ambos pugilistas.

Luis Rojas
lrojas@larepublica.net






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