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Sábado 20 Julio, 2013

Una defensora así no me defiende, ni al resto de la mayoría. Sin embargo, con mis impuestos y el de la gran mayoría se paga su salario


Y ahora… ¿quién podrá defendernos?

“Hay gente que piensa en uno, porque piensan que uno podría hacer una buena labor” fue la respuesta de la defensora de los habitantes Ofelia Taitelbaum, al ser consultada sobre una posible candidatura suya a la vicepresidencia del país.
Pienso en la gestión de la Sra. Taitelbaum como Defensora de los Habitantes, aún mientras reescribo su cargo no puedo dejar de pensar en lo que hizo surgir la figura del “Ombudsman” y el rol tan importante en ser la voz del pueblo.
Y en esa última palabra me detengo para recordar al mismo pueblo que, democráticamente también, la había elegido diputada nacional y de quien se dice ahora defensora.
Sin embargo, ese mismo pueblo ha sido el más burlado y traicionado, solo basta que recordemos cuál es la atribución general de la Defensoría de los Habitantes de la República “este órgano velará porque el funcionamiento del sector público se ajuste a la moral, la justicia, la Constitución Política, las leyes (…)”.
Es curioso pensar en que las principales iniciativas y “caballos de batalla” de la Defensora de los Habitantes hayan sido exactamente las que atentan contra la moral, así como lo que se establece en las leyes como en la Constitución Política y en el Código de Familia.
Para hablar de un punto, pensemos en el matrimonio, que el Código de Familia en su Capítulo II dice que es legalmente imposible “entre personas del mismo sexo” y del que ella es abanderada (y mariscala).
Ese mismo código dice que “el matrimonio es la base de la familia” y la gran mayoría de costarricenses provenimos de familias sustentadas en ese vínculo entre un hombre y una mujer, entonces por lo menos “el pueblo” del que ella es defensora, no solo es ignorado, sino también atacado.
Una defensora así no me defiende, ni al resto de la mayoría. Sin embargo, con mis impuestos y el de la gran mayoría se paga su salario.
Nos convertimos los costarricenses, con las intervenciones (también homenajes y desfiles) de la defensora en promotores del “lobby” gay, o por lo menos lo financiamos.
Termino por donde empecé, su posible candidatura a la Vicepresidencia. ¿Será que querrá también gobernar de cara al pueblo? … “Oh. Y ahora… ¿quién podrá defendernos?”

Alejandro Badilla Coto

Internacionalista