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Con Sumo
Y usted… ¿qué consume?

Carmen Juncos
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Los consumidores tenemos un gran poder en las manos si es que queremos hacer uso consciente de él.
Al hacerlo, podemos cambiar muchas cosas para bien o para mal, según lo que elijamos.
Tenemos necesidades y deseos que satisfacemos comprando artículos y según lo que escogemos al adquirirlos estimulamos más o menos la producción de unos u otros.
Los productores se esfuerzan por poner a nuestra disposición innumerables opciones que llegan a las tiendas o supermercados con iguales posibilidades de triunfar en su deseo de ser escogidos por nosotros.
Pero cuáles permanecen como favoritos y por lo tanto cuáles se reproducirán más para mantenerlos en oferta es algo que depende de nosotros.
Por eso en Costa Rica, como en cualquier otro país, el grado de educación y la cultura que tengan los consumidores, además de su capacidad económica, determinan el tipo de productos que permanecen como exitosos en el mercado.
Es por esto que crecer en ese sentido y convertirnos cada vez más en mejores consumidores eligiendo los mejores productos es un enorme poder que tenemos para definir de alguna manera el perfil del mercado en el país.
Desde luego que para cada persona, “lo mejor” puede ser diferente. Sin embargo, aparte de los gustos, de la estética personal, pienso que sería bueno apuntar siempre a adquirir artículos que tengan ciertas características como ser saludables, no contaminantes del ambiente (o lo menos posible), no generadores de violencia y, en general, que contribuyan a una armonía con la naturaleza y las demás personas.
Afortunadamente, cada vez es mayor la tendencia a este tipo de consumo, al punto de que entre los viajeros frecuentes ya existen bastantes que eligen los llamados “hoteles saludables”, que ofrecen servicios con ciertas características como sistemas de purificación de aire y agua, adecuado manejo de desechos sólidos y líquidos, conservación del agua, reciclaje, uso de provisiones de limpieza que no dañen el ambiente, alimentos orgánicos, cubiertas de pared no tóxicas (pinturas y barnices), plantas interiores para renovación del aire orgánicas, entre otras.
En fin, que nuestro poder como consumidores, puede cambiar las cosas y, sobre todo, ser el ejemplo que vean los niños, como futuros consumidores.
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