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¿Y las Pymes para cuándo?

Francella Morera fmorera@frangus.com | Jueves 01 septiembre, 2022

Francella Morera

Durante mucho tiempo las Pymes en Costa Rica hemos luchado por subsistir y sobrevivir, pasando en varias ocasiones por el conocido “valle de la muerte”, en donde los proyectos son insolventes, los costos son mayores que los beneficios, no contamos con flujo de caja ni créditos blandos para el pago de obligaciones, o sencillamente, todo lo anterior mencionado.

Las razones son muchas por las cuales es tan difícil ser Pyme formal en Costa Rica, pero quiero mencionar una de gran relevancia: la debilidad del Sistema de Banca para el Desarrollo, SBD.

Los fondos de SBD no llegan a las Pymes, y los requisitos para acceder a ellos son inalcanzables, por lo que no queda otro camino que endeudarse y endeudar el patrimonio familiar, si es que se cuenta con bienes inmuebles que puedan darse como aval.

En el 2016, la tesis “Financiamiento para las mipymes costarricenses con énfasis en el sistema de banca para el desarrollo (SBD)”, de un grupo de estudiantes de Administración de Empresas del Tecnológico de Costa Rica, TEC, concluyó “El exceso de trámites resalta como limitante al acceso de financiamiento, siendo así una queja casi generalizada en todos los encuestados, seguido por la rigidez en las garantías y excesivos requisitos…La mayoría de las entidades financieras catalogaron el aporte de garantías reales por parte del deudor como importante en la valoración del otorgamiento de crédito, dejando de lado la evaluación de la viabilidad del negocio”.

Han pasado veinte años desde la creación del SBD y poco hemos adelantado, promesas, promesas y promesas, ¿Y las Pyme para cuándo?, porque muchas Pymes enfrentamos cobros judiciales por la banca pública y privada, producto de altos endeudamientos (al no poder acceder a fondos del SBD) que consume gran parte de nuestros ingresos y que pudieran evitarse si realmente el Sistema cumpliera su objetivo de fomentar el desarrollo integral de este sector, estableciendo condiciones de apoyo equivalentes a las que se otorgan en otras naciones, como los avales.

El fondo del financiamiento del FONADE, que brinda avales para impulsar programas orientados al apoyo de beneficiarios del SBD, es una quimera, porque igualmente es difícil accederlo para garantizar operaciones financieras por insuficiencia de garantía que no puedan ser sujetos de financiamiento, en condiciones y proporciones favorables al adecuado desarrollo de sus actividades.

Si a la situación de deficiencia del SBD le añadimos la crisis que la pandemia causó a la economía nacional, -altos costos de importaciones, escasez de materia prima y por ende, impuestos más altos en la misma proporción, e inexistencia de créditos de rescate, puedo afirmar que el panorama para las Pymes es nefasto.

Por lo anterior, urge corregir los problemas de diseño e implementación del Fondo de garantías para las pymes, mediante la modificación a la Ley de Fortalecimiento de la Pequeña y Mediana Empresa, Ley No 8262.

De otra parte, si los pequeños empresarios acudimos a la solicitud de fondos no reembolsables nos encontramos generalmente con una alta tramitología, donde prácticamente se tiene que hacer una tesis o prueba de grado para participar, sin ninguna certeza de calificar, y sacrificando muchas largas jornadas de trabajo o dejar desatendida la Pyme para cumplir con los tiempos y requisitos solicitados.

La realidad es que muchísimas Pymes hemos terminado sin capital de trabajo y perdiéndolo todo sin ninguna posibilidad de extra financiamiento; algunas seguimos reinventándonos y trabajando con uñas y dientes para lograr comprar materia prima, pagar salarios, impuestos, cargas sociales y renovar permisos costosos de funcionamiento, para intentar poder vivir con lo poco en utilidades que generamos.

Se necesitan políticas que la Banca pueda adoptar y que lleguen directamente a las Pymes y no como en la actualidad que los fondos millonarios, en dólares y en colones, del SBD suelen invertirse en banca de segundo piso, como escudo para mitigar el riesgo, dejando en último plano a las Pymes que podrían ser beneficiarias en forma directa.

Espero que este Gobierno honre su palabra de apoyar a las Pymes, y de una vez y por todas, le entre directo al SBD para que superare los importantes obstáculos que limitan la colocación democrática, accesible y oportuna del crédito para este importante grupo que conforma el 92% de nuestro parque industrial.

Es urgente que se tomen medidas de todo tipo, que den frutos, con metas alcanzables a corto plazo, sin excluir la creación de verdaderas políticas de reactivación. Ante el actual índice de desempleo ¡no podemos dejar morir a más Pymes!










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