Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 10 Mayo, 2013

¿Qué vino hacer el Presidente de Estados Unidos si por aquí no se vislumbran amenazas a sus territorios?


Weekend en Costa Rica

La venida del carismático presidente Obama a Costa Rica tiene que ver, ante todo, con la política interna de su país. Para Washington, como lo acaba de decir sin tapujos el Secretario de Estado J. Kerry en el Capitolio, América Latina es considerada como su “patio trasero”. Y como el patio es parte de la casa, nada más que es trasero, somos, en consecuencia, el trasero del Tío Sam.
La visita de Obama se enmarca dentro de las políticas yanquis en el estratégico Mar Caribe. La importancia de nuestra balcanizada región para las potencias mundiales, cualquiera sea su ideología y su situación geográfica, estriba en su insustituible papel en las estrategias geopolíticas, porque la pequeña América Central —al contrario de la enorme América del Sur— no posee riquezas naturales estratégicas.


Su importancia radica en su situación geográfica como puente entre las dos grandes moles continentales, lo que le da un fácil acceso a los dos océanos en cuyas aguas se trasiega más del 70% del comercio mundial. A lo cual se añade desde 1914 la existencia en Panamá de una de las vías de comunicación interoceánica más importantes del mundo.
Lo anterior explica que, al terminar la Guerra Fría, la región que circunda el Mar Caribe no haya tenido paz; ni un solo marine fue retirado de ahí. Obama no ha podido cumplir su promesa de campaña de clausurar la base de Guantánamo. Todo lo contrario, hoy esa base sigue siendo un campo de concentración neonazi.
Otras bases han sido reforzadas. Las aguas de nuestros mares son patrulladas por la IV Flota, que había sido suprimida desde finales de la II Guerra Mundial debido a que había sido creada para protegerse de los submarinos alemanes.
Actualmente 78 bases militares del ejército más poderoso de la historia mantienen sitiada a Nuestra América por tierra, mar y aire... Al igual que lo estuvo la pacífica Costa Rica, a pesar de la prohibición expresa de nuestra Constitución, durante el week end que Obama pasó aquí.
¿Qué vino hacer el Presidente de Estados Unidos si por aquí no se vislumbran amenazas a sus territorios? En el sentido estricto un imperio no tiene política exterior porque no tiene exterior. Simplemente vino aprovechando una visita a México (que sí es prioridad para un país que tiene en común miles de kilómetros de una frontera ensangrentada por una incontrolable violencia), porque Obama necesita expresar signos de simpatía a los latinos que mayoritariamente votaron por él, por lo que ahora quiere hacer aprobar en el Capitolio las leyes migratorias, una de sus no cumplidas promesas de campaña.
Además, el más importante bloque de países de América del Sur se está escapando del dominio imperial y necesita mostrar al mundo que Washington sigue teniendo amigos por estos lares. Por eso vino a hacer lo poco que sabe muy bien: repartir promesas, sonrisas, saludos y fotos con escolares… como un candidato en campaña. Por eso Michelle le permitió visitar el patio trasero de su casa mientras lo despedía diciéndole: Happy week end!

Arnoldo Mora