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Wawrinka arrolló, Monfils emparejó

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La victoria del francés Gael Monfils al suizo Roger Federer le dio alas a los galos y destapó las carencias helvéticas. DENIS CHARLET-AFP/LA REPÚBLICA
El suizo Stan Wawrinka logró el primer punto para Suiza en la final de la Copa Davis contra Francia, tras derrotar al francés Jo-Wilfried Tsonga, pero, contra todo pronóstico, el francés Gael Monfils venció en tres sets al suizo Roger Federer y emparejó el resultado.
En la búsqueda de la primera ensaladera suiza, el helvético dio un paso de gigante. Wawrinka, número 4 del mundo, logró un trabajoso triunfo por 6-1, 3-6, 6-3, 6-2 en algo menos de dos horas y media en un partido que comenzó cómodo, pero que se complicó a lo largo de los minutos cuando Tsonga, 12, elevó su nivel e igualó la contienda.
El primer set fue un paseo para el helvético. Muy asentado en el campo, el ganador del pasado Abierto de Australia sometió a una presión asfixiante el servicio de su rival, sobre todo con los segundos, lo que impidió al galo, pese al apoyo del público, sentirse cómodo con su saque.
En el segundo parecía que Tsonga recuperaba su fortaleza pero no volvió a mostrar su calidad en los siguientes sets.
Wawrinka recuperó su mejor tenis en la tercera, rompió el servicio de Tsonga en el sexto juego y mantuvo la ventaja para lograr el set. Tsonga, que había ganado tres de los cinco duelos disputados contra Wawrinka, demostró lagunas.
Por su parte, el galo Gael Monfils se deshizo de Roger Federer, 6-1, 6-4 y 6-3, e igualó así la final de la Copa. Federer apenas pudo atacar a un descarado Monfils, apoyado de un potente servicio.
Fue el francés el que puso todo en la pista, los golpes ganadores y los fallos, ante un indolente suizo, desconocido, apático, a la defensiva, incapaz de marcar el tempo del duelo, que tuvo un dominador claro.
La final queda equilibrada, a la espera del partido de dobles el sábado entre los franceses Julian Benneteau y Richard Gasquet, claramente favoritos contra los helvéticos Marco Chiudinelli y Michael Lammer.
Y la traca final del domingo con el duelo entre los dos números uno (Federer y Tsonga) y los segundos espadas (Monfils y Wawrinka).
La derrota de Federer, además de dar alas a los franceses, ensombrece las opciones de Suiza, que seguirá pendiente del estado físico de su campeón, en cuya raqueta reposan buena parte de sus opciones de levantar la primera ensaladera en su segunda final.
Monfils, número 19 del mundo, no se fió de la jerarquía del ranking ante la segunda mejor raqueta del circuito, al que no había vencido más que dos veces en diez duelos, pero nunca sobre tierra batida, nunca en partidos a cinco sets.
Nada salió en el lado del suizo, que apenas entrenó dos días en la tierra batida tras la lesión del pasado sábado y que demostró que todavía no está en la plenitud de sus facultades físicas.

PARÍS/EFE

 

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