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Wall Street se recupera

Dow Jones registró su tercera mayor subida de su historia, un día después del lunes negro

Nueva York
EFE

El Dow Jones de Industriales, el índice de referencia de la Bolsa de Nueva York, registró ayer la tercera mayor subida de su historia, tan sólo un día después de que ese indicador se anotara también el descenso en puntos más drástico desde su creación.
Con el rebote de ayer, Wall Street recuperó dos tercios de lo perdido en la sesión anterior y logró contagiar ese optimismo al resto de los mercados.
Los expertos preveían el efecto rebote que habitualmente sigue a los fuertes descensos, pero no se esperaban que el Dow Jones fuera a registrar la mayor subida en puntos desde el 24 de julio de 2002.
Algunos inversores aprovecharon un día de menor contratación que la habitual para invertir en los títulos más castigados en la sesión anterior y muchos aún confiaban en que los legisladores estadounidenses terminarán aprobado el plan de rescate de Washington para tratar de revitalizar el mercado crediticio.
Sin embargo, la congelación de ese mercado persiste y los problemas a los que se enfrenta la economía también, así que los analistas advierten de que tras esta sesión de rebote se pueden producir nuevos descensos.
“Los mercados están en lo correcto al ponerle un precio a la posibilidad de que se produzca una recesión global, especialmente dado el escenario actual y la debilidad de los datos económicos mundiales de julio y agosto”, aseguraba ayer el economista de Merrill Lynch, Alex Patelis, en un informe.
La gran mayoría de las plazas bursátiles se contagiaron del rebote de Wall Street y cerraron en positivo un mes en que, sin embargo, el Dow Jones ha caído en total un 6% (un 10% si no fuera por la recuperación de ayer) y que se recordará por haber transformado Wall Street para siempre.
Acotado por dos festividades (el 1 el Día del Trabajo y el 30 el del año nuevo judío), en este septiembre bursátil se han sucedido las intervenciones públicas, liquidaciones y compraventas de firmas financieras.
Entre las intervenciones publicas más sonadas destacan las de los gigantes financieros Fannie Mae y Freddie Mac, que juntos acumulaban cerca de la mitad de la deuda hipotecaria estadounidense, así como la de la aseguradora AIG.
Los mayores estragos se han vivido entre los grandes bancos de inversión, ya que los cuatro grandes ejemplares que quedaban como tales desaparecieron durante este mes: el día 15 Lehman Brothers se declaró en quiebra y Merrill Lynch se dejó comprar por Bank of America para evitar algo parecido.
Una semana después, la Reserva Federal aprobó la transformación de Goldman Sachs y Morgan Stanley, los dos únicos bancos de inversión supervivientes, en bancos comerciales tradicionales, mucho más regulados y con políticas inversoras más conservadoras.
Mientras el sector financiero se redibujaba precipitadamente, los principales bancos centrales del mundo multiplican sus inyecciones de liquidez para tratar de lubricar un mercado que ha quedado prácticamente congelado.
En un sólo día, el 18, los bancos centrales de Estados Unidos, Canadá, Japón, Suiza, Inglaterra y la zona euro de la Unión Europea insuflaron $180 mil millones en los mercados.
El 25 de septiembre, Washington Mutual, con $307 mil millones en activos, protagonizó el mayor hundimiento de una entidad financiera en la historia de Estados Unidos.
El Gobierno estadounidense tomó también el control de esta entidad, para luego acordar su venta a JPMorgan Chase, mientras que en Europa empezaron a producirse otras intervenciones públicas de entidades financieras, como las de Fortis o Hypo.
El lunes, cuando el diario The New York Times ya había titulado “Wall Street R.I.P.” en su suplemento dominical de negocios, Citigroup confirmó la compra de Wachovia y el parqué neoyorquino vivió uno de los peores días de su historia.
El último tramo del mes ha estado marcado por el famoso plan de rescate del presidente George W. Bush, que, a poco más de un mes de las elecciones presidenciales, ha ofrecido esta iniciativa como la única solución posible a una situación muy delicada.
Aunque el plan, que implica una inversión de $700 mil millones, no convence a todos, los inversores sí parecen ver en él una esperanzadora puerta de salida a esta crisis.
A partir de hoy comienza el cuarto trimestre del año y queda atrás el mes tradicionalmente más duro para las bolsas, en el que ha habido claros perdedores, pero también algunos ganadores.
Bank of America, JPMorgan Chase y Citigroup han contado con el apoyo de las autoridades estadounidenses para asumir el papel de “rescatadores” oficiales, mientras que en Europa, por ejemplo, el Grupo Santander ha comprado la red de sucursales y los depósitos de la británica Bradford & Bingley, nacionalizada por el Gobierno de Londres.

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