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Tanto en Costa Rica como en Estados Unidos, los gobiernos locales juegan un papel preponderante en el equilibrio entre los poderes políticos

Votar es un deber ineludible

Como ocurre cada noviembre de año par, los estadounidenses acaban de elegir sus representantes ante el Poder Legislativo.
El Congreso de Estados Unidos está compuesto por dos cámaras: el Senado, cuyos miembros se eligen por seis años, y la Cámara de Representantes, cuyos puestos son por dos.
La Cámara de Representantes está integrada por 435 escaños, que han sido designados ya en las urnas. Además, para este año 37 de los 100 senadores fueron elegidos o reelegidos.
También se escogieron 38 de los 50 gobernadores, autoridades estatales que en esta ocasión toman mayor relevancia porque el próximo año tendrán que establecer las circunscripciones distritales para las respectivas representaciones ante el Congreso, con base en la información del censo de 2010.
Es frecuente que en estas elecciones de medio término, el partido que preside el Ejecutivo ceda terreno en el Congreso; la ciudadanía estadounidense en ocasiones propicia un equilibrio entre demócratas y republicanos.
Esa nación confía en el sistema de pesos y contrapesos para los poderes. Es esta una mentalidad bastante similar a la del costarricense, sobre todo en las elecciones de las últimas dos décadas. Sin embargo, en el caso de Estados Unidos, este balance entre poderes no implica, como ocurre en nuestro país, la irritante ingobernabilidad producida por el constante entorpecimiento —algunas veces sin claro sustento— entre las fracciones de la Asamblea Legislativa.
Por otra parte, también Costa Rica se apresta a designar a los representantes de sus gobiernos locales.
Tanto allá como aquí, existe en algunas personas la engañosa percepción de que estas autoridades tienen menor importancia que la que revisten los legisladores, pero lo cierto es que los gobernadores tienen un fuerte peso en la vida diaria de los electores, por ser los que definen las políticas en las comunidades.
La renovación de gobiernos locales ha sido a través de la historia una de la más esenciales expresiones de la democracia para el balance entre poderes.
En las votaciones de medio término en Estados Unidos, así como en las de alcalde que Costa Rica tendrá el 5 de diciembre, la participación ciudadana es un deber ineludible, que sirve como señal de aprobación o rechazo a la labor que vengan desempeñando los gobiernos.


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