Votar bien informados
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Lo que tenemos por el momento, a pesar de algunos programas de radio que hacen esfuerzos loables, es demasiada población que desconoce lo que se proponen los candidatos y con quién


Votar bien informados

La inconformidad de muchos ante las ideas y forma de ejercer el poder del bipartidismo, condujo en Costa Rica a la aparición de múltiples partidos políticos aspirantes a ocupar la silla presidencial y ojalá con bastantes diputados de sus agrupaciones en el Congreso.
Esto trajo como consecuencia que sea mucho más amplio el abanico de propuestas que los votantes deben conocer para hacer un adecuado ejercicio de voto, al cual tienen derecho. Nadie debería tener que votar desinformado.


Se han realizado debates con la participación de todos los candidatos, en dos tandas y por la noche, algo muy conveniente para que pudiera verlos y escucharlos la gente que trabaja o estudia durante el día.
Sin embargo, lamentablemente estos no cumplieron, según nos parece, con la función de informar con profundidad y amplitud a la ciudadanía, no solo los programas de gobierno de cualquier candidato, sino cómo este pensaba que podría llevarlos a cabo, que es lo que más interesa ahora a todos.
Un minuto (o tres que fueran) no permiten a nadie explicar cómo se propone desarrollar un determinado proyecto de gobierno en cuanto a dar solución a los más grandes problemas nacionales que afectan a la mayoría de la población y a un sano desarrollo del país.
Lo anterior mucho menos si hay preguntas de quienes moderan el debate y se dedican en buena parte a temas que si bien son polémicos y de actualidad como los relacionados con matrimonio entre hombres (o entre mujeres), aumentar el número de diputados o fecundación in vitro, entre otros, dejan por fuera temas esenciales como educación, salud, infraestructura, empleo…
Para propiciar que la ciudadanía quede bien informada sobre los diferentes proyectos de gobierno que los candidatos proponen, nos parece, se necesita que cada uno de ellos disponga de un amplio espacio (dos horas, por ejemplo) para que exponga primero el qué y el cómo, y luego a preguntas que, mediante línea abierta puedan hacerle los ciudadanos (no solo las previstas por el medio).
Como final a esta serie de programas (de radio o televisión) podría haber un debate (un verdadero y también extenso debate de ideas) entre los candidatos, en donde estos no dedicaran parte de su tiempo a descalificar a sus contendores y ellos a defenderse. Quien acude a esto es porque no tiene certeza de convencer con sus ideas y razonamientos acerca de cómo llevaría adelante sus planes de gobierno.
Así, lo que tenemos por el momento a pesar de algunos programas de radio que hacen esfuerzos loables, es demasiada población que desconoce lo que se proponen los candidatos y con quién. Las redes sociales, claro, son una alternativa para muchos.


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