Votantes chilenos sancionan al Gobierno y dan impulso al peso
Michelle Bachelet, presidenta de Chile durante una convención. Bloomberg/La República
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Los chilenos castigaron a la coalición de centroizquierda gobernante en las elecciones municipales del domingo tras más de dos años de crecimiento lento y agrias disputas sobre reformas educativas, previsionales y laborales. El peso registró su mayor alza entre las monedas de los principales mercados emergentes.

Los candidatos que respaldan a la presidenta Michelle Bachelet obtuvieron 141 alcaldías, de las 167 que habían ganado en las elecciones anteriores de 2012, mientras que la principal coalición opositora aumentó la cantidad de municipios que gobernará de 121 a 144, según los resultados finales. Solo uno de cada tres de los 14,1 millones de electores optó por votar, lo que constituyó la tasa de abstención más alta desde que el dictador Augusto Pinochet culminó su mandato en 1990.
“Chile ha hablado, tanto dentro como fuera de las urnas”, dijo Bachelet después de la elección. “La coalición gubernamental redujo su nivel de aprobación en varios lugares. Tenemos que prestar atención a las señales de advertencia”.


Para muchos votantes, Bachelet ha ido demasiado lejos en sus intentos por reformar el modelo económico de libre mercado impuesto por Pinochet, ya que la economía registra el crecimiento sostenido más lento en más de 30 años. Para otro grupo, la mandataria no ha ido lo suficientemente lejos, mientras que muchos están desencantados tras una serie de escándalos financieros que afectaron la reputación de los partidos en todo el espectro político.
“Hemos sido sacudidos por el conocimiento de malas prácticas por parte de líderes políticos, sociales y empresariales, así como por la lentitud de algunas instituciones para responder con eficacia a las demandas ciudadanas", señaló Bachelet. “Todos tenemos que hacer un esfuerzo para superar la desafección”.
El peso se fortaleció un 1,2%, a 658,64 por dólar, lo que significó el mayor avance desde el 6 de setiembre y el voto del domingo planteó la posibilidad de una victoria de la oposición en las elecciones presidenciales del año próximo. Se negociaron $754 millones, menos que el promedio anual de $1.100 millones, según datos de Datatec.
Chile, la economía más rica de América del Sur, promedió un crecimiento económico de más del 5% en los últimos 32 años. En los tres últimos, sin embargo, el crecimiento se ralentizó a alrededor de un 2% tras una caída del precio del cobre, la principal exportación chilena, y una baja en el nivel de optimismo de los consumidores y las empresas por culpa, según muchos, de Bachelet. En los últimos dos años, las protestas ganaron las calles en reclamo de mejoras en los servicios básicos, la educación, la salud y las jubilaciones.
“La gente no percibe que el impuso oficial a las reformas mejore su bienestar”, dijo Claudio Fuentes, profesor de la Universidad Diego Portales en Santiago. “El Gobierno debería limitar su agenda de reformas y concentrarse en las cosas que realmente son importantes para la gente”.
La coalición gobernante encabezada por Bachelet ha dominado la política chilena durante 26 años, ocupando la presidencia en todos excepto cuatro de esos años y controlando una mayoría de alcaldías, hasta el domingo.
“Chile quiere, necesita un cambio”, dijo Sebastián Piñera, expresidente por la coalición de derecha. “Hemos dado un gran paso hacia el cambio que necesita Chile”.
Sin embargo, muchos votantes no respaldaron a la coalición que apoya a Piñera. Candidatos independientes ganaron 52 alcaldías, en comparación con las 41 que obtuvieron cuatro años antes, y aumentaron su porcentaje de voto del 10,9% al 17,4%. Uno de ellos fue un exlíder estudiantil, Jorge Sharp, quien obtuvo una aplastante victoria en la ciudad portuaria de Valparaíso encabezando una plataforma de izquierda por fuera de la coalición de Bachelet.


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