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La Presidenta anunció su intención de que Costa Rica vuelva a contar con un sistema ferroviario que en otro tiempo tuvo y que fue eliminado por error político

Volverá el ferrocarril


La necesidad de restablecer el ferrocarril como medio de transporte en el país, finalmente parece que será atendida por la administración de Laura Chinchilla.
La Presidenta anunció su intención de que Costa Rica vuelva a contar (suponemos que modernizado) con un sistema ferroviario que en otro tiempo tuvo y, desafortunadamente fue eliminado por un error político.
Al desmantelarse el ferrocarril todo el traslado de materias primas y bienes de exportación o importación tuvo que hacerse por vía terrestre. El paso diario de los pesados camiones de carga destruyó nuestras carreteras, contaminó más el ambiente, congestionó las vías, aumentó el consumo de combustibles y la factura petrolera.
Hoy la presidenta Chinchilla aparentemente iniciará el camino para revertir el error.
Por otra parte, la iniciativa busca integrar, por medio de un ferrocarril nacional, no solo los trenes de carga sino también los que sirvan para el traslado de pasajeros. Esto incluye un reordenamiento del transporte masivo para que el nuevo sistema se conecte con los demás medios de transporte, ya sean estaciones de autobuses, aeropuertos o muelles.
Esto volvería a Costa Rica sobre la ruta que nunca debió abandonar, en esta materia, como lo hemos señalado en muchas oportunidades desde hace años en este medio. El plan actual intentará subsanar los yerros anteriores.
Ahora, una firma española contratada por el Ministerio de Obras Públicas y Transporte diseña un plan maestro en el que se definen los proyectos a seguir para que el país subsane los yerros cometidos en esta materia.
Lo que la ciudadanía espera es comprobar que el nuevo plan realmente sea el correcto, que no comiencen los ya tradicionales retrasos en su ejecución, que cualquier posible error sea detectado antes de comenzar las obras y que tanto el gobierno como la empresa contratada cumplan sus obligaciones al respecto.
Por primera vez en muchas décadas, debería la administración del país demostrar que sí existe una forma de llevar adelante obra pública sin que los costarricenses tengan que pagar por errores, falta de supervisión y controles, retrasos y los consiguientes aumentos en los costos que esto trae consigo, además del freno a la competitividad que significan.
El equivocado desmantelamiento de nuestros ferrocarriles de carga durante una administración pasada, ha significado, entre muchos otros males, no solo la destrucción y el congestionamiento de nuestras carreteras, sino que el 70% de los derivados del crudo que se importan sea consumido por el sector transporte.
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