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Sábado 4 Enero, 2014

Nos enfrentamos al reto de que estas iniciativas sean realmente estratégicas y den valor al giro de negocios y, por supuesto, a la sociedad


Voluntariado en el siglo XXI

Vivimos en una sociedad que nos plantea una serie de retos futuros. El voluntariado es una herramienta que contribuye a visibilizar estas grandes necesidades globales y tomar acción sobre ellas. Permite construir opinión y ciudadanía.
Las actividades de voluntariado fomentan la articulación de la comunidad y el empoderamiento de sus ciudadanos acerca de su propio desarrollo. Este es el ADN del voluntariado del siglo XXI, el estratégico, el que contribuye a las grandes luchas de la humanidad, el que construye tejido social y tiene el poder de transformar la sociedad en una más equitativa.


En América Latina, existe aproximadamente un millón de organizaciones que realizan voluntariado, cuya gestión está directamente relacionada con la lucha por derechos humanos en áreas como educación, desarrollo comunitario, salud y procesos de paz.
Pese a la labor reflejada durante años, muchos consideran que el voluntariado poco o nada puede influir en los retos que como sociedad enfrentamos, a lo mucho lo ubican como una contribución de caridad con poca vida útil. En este contexto, el 2014 se nos presenta como una gran oportunidad para impactar estratégicamente la sociedad costarricense desde el voluntariado y demostrar de esta manera su valor e importancia.
Bernardo Kliksberg, doctor en ciencias económicas, asegura que alrededor de 140 mil millones de personas hacen voluntariado de manera sistemática, equivalente a un 16% de todos los adultos del mundo, además el voluntariado es considerado por su aporte a la economía como la octava fuerza económica global y, según la Universidad Johns Hopkins, podría ser la sétima economía del mundo.
Es difícil concebir un modelo de desarrollo sin el sector empresarial. Considero necesario que el sector esté sensibilizado acerca de los problemas globales que nos aquejan, buscando que su contribución vaya “más allá” de ofrecer empleos. El voluntariado empresarial, posibilita este objetivo.
Hemos visto el auge creciente de los programas de voluntariado en las principales empresas del país. Empero, nos enfrentamos al reto de que estas iniciativas sean realmente estratégicas y den valor al giro de negocios y, por supuesto, a la sociedad. Hay que derribar el prejuicio de empresas que consideran que gran parte de las actividades de voluntariado estratégico corresponden a una labor que debería ser ejecutada por el Estado y no por ellas.
Estamos claros que el voluntariado estratégico empresarial no puede, por sí solo, superar las causas estructurales que generan miseria. Pero la acción combinada de los voluntarios —empresariales o no— con el Estado y la posibilidad de incentivar alianzas público-privadas a través de esta herramienta, maximiza los resultados.
Tenemos que vencer el mito de que el voluntariado es intangible. Es posible medir la contribución de los voluntarios a la sociedad, con el objetivo de que la herramienta tome fuerza y logre posicionarse en las agendas de los tomadores de poder. Estos retos los asumimos con la seriedad que merecen, y en conjunto con el sector empresarial, desde la Asociación Empresarial para el Desarrollo donde esperamos, muy pronto, ofrecer frutos.


Andrea Fernández Barrantes

Coordinadora Responsabilidad Individual AED