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Sábado 6 Marzo, 2010

Volcán Turrialba, erupción y prensa

Hace poco tiempo el volcán Turrialba hizo una erupción en la que lanzó una bocanada de arenas finas y agua, cuya precipitación fue detectada en varias poblaciones ubicadas en las proximidades del macizo y en otros lugares del Valle Central.
Según los especialistas en este tema, este coloso de 3.328 metros, que se ubica a unos 80 kilómetros al noreste de la capital del país, ha despertado, después de permanecer mucho tiempo en reposo desde su última erupción que se cree fue entre 1864 y 1866.


Una erupción volcánica es una emisión más o menos violenta de lava, ceniza y gases tóxicos que proceden del interior de la tierra, que dependiendo de su intensidad, puede liberar energía similar a la de un terremoto de magnitud de 6,5 a 8,5 en la escala de Richter.
Los gases y cenizas emitidos por el volcán producen contaminación natural y lluvias ácidas, por eso cuando un volcán pasa de una situación de reposo a otra de erupción tiene que recorrer una serie de fases que se deben vigilar.
El magma debe ascender a la superficie y en esa subida, empuja las rocas hacia arriba, levantando el suelo, se forman grietas por las que salen humos y vapores y aumentan las sacudidas sísmicas y el calor en la superficie.
Los sistemas de vigilancia de las instituciones correspondientes observan esos síntomas para detectar cuando hay que dar la alarma, a pesar de la inexistencia de capacidad científica para anticipar con seguridad las erupciones volcánicas.
Según, la Comisión Nacional de Emergencia, las comunidades aledañas al volcán están en alerta y de manera reiterada han hecho numerosos llamados advirtiendo a los pobladores de esas y otras comunidades sobre la necesidad de adoptar medidas de prevención ante el peligro de una fuerte explosión.
En caso de emergencia es imperativo seguir el plan de evacuación según los simulacros realizados además de disponer de comida enlatada, agua embotellada, mascarillas, lentes, linternas, y gorra. Las mascarillas son para el uso preferencial de niños y ancianos. En caso de no disponer de ellas, tenga toallas que serán humedecidas para cubrir la nariz y boca.
Cabe destacar, la presencia de los medios de comunicación que han hecho posible la difusión de la información sobre los movimientos del volcán a pesar de que mucha de esta información ha causado un lógico sentimiento de temor en la población.
El rol de vigilancia que poseen los medios de comunicación, como informadores y formadores de opinión, ha creado un ambiente de solidaridad y colaboración para mitigar las pérdidas materiales de los afectados por situaciones como esta.
Finalmente, a pesar de que los medios intentan ofrecer una información veraz y objetiva, basada en la investigación oportuna con elementos informativos ricos en detalles, su función podría ser potenciada si se desarrolla una acción coordinada con institutos especializados en esos campos.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare