Arnoldo Mora

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Viernes 22 Agosto, 2008

Voces del Altiplano

Arnoldo Mora

Una vez más nos llegan del Sur los ecos de esas voces que se levantan como signo de que una nueva era ha comenzado con el nuevo siglo para nuestras empobrecidas mayorías. Son voces henchidas de esperanza, signo de que esos pueblos construyen procesos de una auténtica democracia, aquella democracia que no se limita a ejercer el derecho al voto, sino que le da un contenido liberador.
Tal es el caso de lo que actualmente sucede en el Altiplano Andino que, al llegar hace cinco siglos los conquistadores, conformaban el ahora mítico Imperio Inca. Con la excepción de Perú, los países que hoy constituyen las repúblicas de Bolivia, Ecuador y Paraguay han despertado a una nueva aurora. Aimarás y quechuas, a los que ahora se suman los guaraníes, que por siglos han sido objeto de una brutal opresión y vivido en la más escandalosa miseria, siendo así que su subsuelo posee grandes minas de plata y abundantes reservas de gas y petróleo, comienzan hoy a recuperar esos preciosos recursos naturales y a explotarlos en beneficio propio. Este movimiento viene a unirse a lo que ya hoy parece ser un torrente incontenible en la historia de los pueblos de América del Sur. Con la excepción de Colombia y Perú, significativamente ausentes en la bella y alegre toma de posesión del presidente Fernando Lugo en Asunción, todos esos países se vieron representados por sus máximas autoridades políticas y por muchas otras personalidades de la política y la cultura.
Merece destacarse que lo acaecido en Paraguay ha llamado la atención de la opinión pública mundial, no solo por lo que acabo de mencionar, sino igualmente por la persona misma de quien asume la máxima autoridad y liderazgo en ese país que, valga la pena recordarlo, se ha distinguido desde los días de la Colonia por singulares características. Paraguay fue escenario de la experiencia político-cultural más interesante del siglo XVIII como fueron las Misiones de los jesuitas. En los días de la Independencia Paraguay vivió el singular régimen de José Gaspar Rodríguez de Francia, que le dio su identidad nacional. El paraguayo demostró ser uno de los pueblos más heroicos de que nos habla la historia, al enfrentarse en solitario a las oligarquías de los países vecinos y ser víctima de una agresión en que fue brutalmente diezmada su población especialmente masculina. Luego sufriría la feroz tiranía de Alfredo Stroessner y el Partido Colorado. Finalmente, hoy llega al poder un ex obispo católico por primera vez en la historia de los pueblos americanos. Fernando Lugo era un religioso de la Congregación del Verbo Divino discípulo de otro obispo, el ecuatoriano Leonidas Proaño, que se distinguió en su lucha en pro de los indígenas. En su discurso de toma de posesión, Lugo rinde homenaje a dos grandes maestros de la teología de la liberación, Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez.
Hoy Paraguay logra su plena democracia, aunque enfrenta graves desafíos, comenzando por la heterogeneidad de los grupos que ganaron las elecciones. La principal tarea es ahora acabar con los vicios heredados de siglos de explotación y décadas de dictadura. Sin embargo, ningún hombre de buena voluntad puede negar que el pueblo guaraní ha iniciado una nueva era en su historia. Con ellos, une su voz de lucha y esperanza a la de los otros pueblos de América del Sur.