Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 4 Abril, 2016

 No le debemos la felicidad a producción y consumo y estamos dilapidando los recursos sociales, culturales y políticos que hemos heredado

Vivimos felices, ¿será para siempre?

El Día de la Felicidad Mundial (20 de marzo) se publicó el “World Happiness Report 2016” editado por John Helliwell, Richard Layard y Jeffrey Sachs. El primero de estos reportes de felicidad mundial se presentó en 2012 con ocasión de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Felicidad y Bienestar.
Estos reportes se elaboran con las Encuestas Mundiales de Gallup. Para este cuarto informe se usó el promedio de las encuestas de 2013, 2014 y 2015.


Costa Rica tiene en este reporte un muy destacado decimocuarto lugar con 7,087 puntos sobre diez. El mayor puntaje es el de Dinamarca con 7,526 puntos, y el menor es de Burundi con 2,905 puntos. Por delante de Costa Rica solo están Dinamarca, Suiza, los otros cuatro países escandinavos, Canadá, Holanda, Nueva Zelandia, Australia, Israel, Austria y EE.UU. Después de Costa Rica siguen Puerto Rico, Alemania y Brasil.
El estudio —como en ocasiones anteriores— relaciona y encuentra alta relación entre esta medida de felicidad subjetiva y seis factores: PIB por habitante; esperanza de vida saludable; apoyo social; ausencia de corrupción; percepción de libertad y generosidad. Los tres primeros factores son por su orden los que más contribuyen a determinar las respuestas subjetivas.
En el caso de nuestro país el ingreso económico es menos determinante de la felicidad que en la mayoría de las 157 naciones estudiadas. Entre los 50 países con más alto nivel de felicidad solo en Colombia, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Uzbekistán tiene el nivel de producción económica un menor impacto en su felicidad. Este resultado mucho mejor en felicidad respecto a la posición comparativa en producción y consumo, se repite en otros índices de felicidad, en el Índice de Desarrollo Humano y en el de Progreso Social. En este último, por ejemplo, Costa Rica ocupa la posición 28 entre los 133 países analizados, pero está en el lugar 59 en ingreso por habitante.
Los factores que en comparación con otros países tienen mayor efecto positivo en nuestra felicidad son el apoyo social, la expectativa de vida saludable y la libertad para escoger. Y elementos no explicados comunes a Latinoamérica.
Lamentablemente nuestra evolución temporal es negativa. En 2005-2007 nuestro puntaje fue de 7,258, en 2012-2014 de 7,226 y con relación a este último hemos perdido 0,139 puntos y nos han superado en este último lapso Austria y EE.UU. Del primer periodo al actual 70 países ganaron puntaje, y otros 17 que perdieron puntos, perdieron menos que Costa Rica. Lo más preocupante es que la sensación de menor felicidad se da principalmente en los últimos años.
Este resultado subjetivo lo confirman los datos objetivos basados en encuestas de hogares de CEPAL. Su Panorama Social de América Latina 2015, de reciente publicación, indica que la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad aumentaron en Costa Rica de 2010 a 2014 de manera contraria a lo que ocurrió en la mayoría de las naciones de esta zona, en los cuales disminuyeron.
Es evidente, no le debemos la felicidad a producción y consumo y estamos dilapidando los recursos sociales, culturales y políticos que hemos heredado. Urge crecer y hacerlo participativamente.

Miguel Ángel Rodríguez
Disyuntivas