Vivienda propia, un sueño lejano
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Costo incrementó casi cinco veces en la última década

Vivienda propia, un sueño lejano

Alquilar o vivir lejos, soluciones para clase media

Alquilar la casa, o comprar una fuera del Área Metropolitana, son dos opciones para la clase media, ya que adquirir una residencia en el área urbana en muchos casos cuesta casi cinco veces más que hace diez años.

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Se trata en parte del mejoramiento en la forma de construir, sobre todo por los códigos avanzados sísmicos y eléctricos.
Sin embargo, los costos son altos para la gente de clase media, cuyos ingresos han incrementando tan solo dos veces en el mismo lapso.
Otro factor crítico tiene que ver con el costo de una hipoteca, que actualmente es bajo; sin embargo, no se puede pronosticar cuál sea en cualquier momento, dado su alto nivel de volatilidad.
En las condiciones actuales, las alternativas para las personas de clase media, que desean una residencia propia, son alquilar una casa en el Área Metropolitana, o comprar una en los alrededores de San José.
La distancia al trabajo en este caso podría incrementarse; sin embargo, a menudo es posible variar las horas laborales, y hasta hacer una parte del oficio de forma remota.
También existe la opción del alquiler, que no le permite a la persona adquirir un patrimonio; no obstante, el costo del alquiler en promedio no ha crecido con el mismo ritmo que el de la compra.
Una parte del incremento es positivo, al tener que ver con construcciones más seguras.
Es una obligación hoy del constructor cumplir con los códigos sísmicos, que implican mejores varillas y calidad de concreto, así como eléctricos.
“Nuestras normas nos hacen un país caro para construir, los permisos y los costos asociados para los desarrolladores y el precio de la tierra no son bajos, por lo que el producto nuevo tiene pocas posibilidades de ser más económico”, señaló Andrés Zamora, presidente de la Cámara de Corredores de Bienes Raíces.
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En lo que a la compra en general se refiere, el costo de la casa ha crecido casi cinco veces, más que todo por el lote, cuyo precio se incrementó seis veces, según estimaciones de corredores de bienes raíces.
Con la creciente población, ya no hay más terreno para residencias de familias en áreas céntricas. La construcción de centros comerciales y otras obras también hizo que aumentara el precio de los terrenos.
Por cierto, varios desarrolladores están construyendo edificios verticales, para compensar el costo de la tierra; sin embargo, a veces no cumplen con las necesidades de las familias con hijos.
Por su parte, los materiales han incrementado solo cuatro veces, pero tienen más peso en el precio final de la residencia, de acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Censo.
Mientras tanto, los ingresos de la clase media —definida por un promedio de $1.200 mensuales por persona, $2.400 en el caso de que laboren dos personas— han incrementado en tan tolo dos veces en la última década.
El potencial comprador de una residencia recibiría un beneficio por el bajo costo del financiamiento, en la actualidad de aproximadamente el 12,5% para una hipoteca por 30 años en colones, en un banco del Estado.
Sin embargo, no hay certeza de que las tasas se mantengan bajas; por el contrario, tienden a ser bastante volátiles.
Esta situación afecta a unas 200 mil familias, que no tienen casa propia.
Mientras tanto, las clases socioeconómicas media baja y baja, se ven menos afectadas al tener acceso en muchos casos a los bonos de vivienda.
En lo que a la clase alta se refiere, sus ingresos se incrementaron más en los últimos años, de modo de que ellos tampoco enfrentan mayor dificultad.

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Rodrigo Díaz
[email protected]
@La_Republica

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