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Violencia tiñe manifestaciones en Bolivia

Seis de los nueve departamentos bolivianos protestaron contra las política del mandatario Evo Morales

Santa Cruz, Bolivia
EFE

Heridos, detenidos, destrozos e incidentes violentos se registraron ayer durante una huelga convocada en seis de los nueve departamentos bolivianos contra el presidente Evo Morales y “en defensa de la democracia”.
Los promotores de la huelga y el Gobierno discreparon en torno al seguimiento, que para los primeros fue un “éxito” y “contundente” para el segundo simplemente “parcial”.
Los principales incidentes se produjeron en las ciudades de Santa Cruz (oriente) y Cochabamba (centro).
En Beni (noroeste), Pando (norte) y Chuquisaca y Tarija (sur) hubo bloqueos de calles en las capitales departamentales, así como en carreteras.
La huelga afectó a dos tercios del territorio boliviano y también a dos tercios de los casi diez millones de habitantes, pero no incluyó los departamentos andinos de La Paz (noroeste) y Oruro y Potosí (suroeste), donde Morales tiene mayor respaldo.
Lo hechos más violentos fueron protagonizados por militantes de la Unión Juvenil Cruceñista, grupo de choque de los autonomistas del departamento de Santa Cruz, que trataron de forzar el cumplimiento de la huelga incluso en sectores dominados por partidarios de Morales.
Según el gobierno, al menos dos personas resultaron heridas de gravedad en el mercado de abasto cruceño por agresiones de los radicales, a quienes los comerciantes también denunciaron por saqueos y destrozos en negocios y vehículos.
La policía detuvo a dos jóvenes de la Unión Cruceñista que supuestamente iban en un vehículo que atropelló a una persona durante el ataque al mercado.
En Cochabamba grupos de manifestantes interrumpieron desde la madrugada el paso de vehículos mientras daban vivas a la democracia y “mueras” a Evo Morales y el presidente venezolano, Hugo Chávez.
“Bolivia soberana, no venezolana... Muera la dictadura de Evo Morales”, coreaban también, un día después de que el mandatario y la oposición se acusaran mutuamente de recibir apoyo extranjero, en un caso de Estados Unidos y en el otro de Cuba y Venezuela.
El gobierno acusa a la oposición y a los movimientos cívicos que impulsan la huelga de defender “los privilegios de la oligarquía” y de ser racistas.
“Solo piensan día y noche en cómo tumbar a este indio”, dijo el lunes el mandatario aimara.
“Es lamentable que a nombre de un paro cívico se cometan actitudes que son vandálicas”, dijo en La Paz el portavoz presidencial, Alex Contreras.
Las agresiones, en este caso de partidarios de Morales, también alcanzaron a reporteros que trataban de circular por Santa Cruz llevando a modo de escudo, que no sirvió, una bandera verdiblanca de esa región, según mostraron canales de televisión.
Un fotógrafo de Efe fue amenazado por jóvenes que perforaron las ruedas de la moto en la que iba a hacer el seguimiento del paro.
Según el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, en Santa Cruz dos barrios populares no pararon, por lo que la huelga en esa ciudad -la mayor de Bolivia, con millón y medio de habitantes- fue cumplida en un 70%, pero en el resto del departamento sólo en un 30%.
Rada informó de la detención de varias personas en las regiones huelguistas, entre ellas Daniel Ruiz Arapo, de 20 años, en cuya cédula figura que tiene la nacionalidad estadounidense, quien fue capturado en Cochabamba con otros manifestantes que tenían clavos retorcidos, alambres de púas, petardos y panfletos.
Según Rada, la huelga tuvo un seguimiento también del 70% en Sucre, cabecera de Chuquisaca y capital oficial pero no efectiva de Bolivia, que vive una pugna con La Paz para recobrar la sede del gobierno y el parlamento.
En Cochabamba también hubo choques entre manifestantes y policías en los que un agente resultó herido en la cabeza con una piedra, aunque no de gravedad, según el gobierno.
En Cobija, capital de Pando, se bloqueó el paso a Brasil, además de varias calles, y también hubo cortes de vías en Tarija y Beni, donde el paro tuvo un seguimiento mayoritario, aunque no total, según medios locales.
La huelga enfrenta a los seguidores de Morales y a sus opositores por las políticas del oficialismo en la Asamblea Constituyente, cuyas sesiones están suspendidas desde la semana pasada por manifestaciones violentas en Sucre.
También hay disputas por las autonomías regionales, la sede de la capital y un juicio abierto por Morales a cuatro de los cinco magistrados del Tribunal Constitucional.
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