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Violencia aumenta en Libia

Denuncian que hay más de 200 muertos, mientras Europa, Estados Unidos y la Liga Árabe piden el cese de la represión
Estados Unidos, La Unión Europea y la Liga Árabe han pedido ayer al régimen libio de Muamar el Gadafi que ponga fin a la violenta represión contra los miles de manifestantes que reclaman reformas democráticas en el país.
Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes han causado la muerte de al menos 173 personas en Libia, según la organización pro derechos humanos “Human Rigths Watch” (HRW), aunque testigos presenciales estiman que sólo en la ciudad de Bengasi hay más de 200 muertos y unos 900 heridos.
Ante el rápido deterioro de la situación en Libia, en las últimas horas se han sucedido las críticas y los llamamientos al régimen de Trípoli para que ponga fin a la represión.
“Estoy realmente preocupada por lo que pasa en Libia, seguimos pidiendo calma”, afirmó la responsable de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, al llegar a una reunión de ministros de Exteriores comunitarios que discute la ola de protestas democráticas en países árabes.
La condena europea llegó después de que Libia haya amenazado a la UE con dejar de cooperar en materia de inmigración si sus representantes, en referencia a Ashton, no dejan de hacer comentarios sobre las protestas y manifestaciones en el país.
La ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, ha asegurado que para la UE es “una obligación” denunciar el uso de la violencia contra los manifestantes en Libia y ha expresado su “enorme preocupación” por las víctimas durante las protestas.
“Lo que pasa en Libia es catastrófico, más de 200 muertos”, lamentó, por su parte, el ministro luxemburgués de Exteriores, Jean Asselborn, el más duro en sus declaraciones en la entrada de la sede del Consejo de la UE, en las que criticó a los “regímenes que matan a su propia población”.
El ministro finlandés, Alexander Stubb, condenó el uso de la violencia contra los manifestantes en Libia, y reconoció que ese país “es un enigma” porque no se sabe exactamente qué está pasando allí.
El secretario de Estado alemán de Exteriores, Werner Hoyer, dijo que en Libia, igual que en Túnez, hay “gente valiente que quiere tomar las riendas de su destino”.
Hoyer advirtió de que los que están en el poder en los países árabes con protestas democráticas “no deben tener la impresión de que esto es un movimiento organizado desde el extranjero, está en las manos de los pueblos”.
El titular italiano de Exteriores, Franco Frattini, reconoció que en su país están “extremadamente preocupados por las consecuencias sobre la inmigración”, después de que la isla de Lampedusa haya recibido en la última semana más de 5 mil inmigrantes ilegales, muchos de ellos procedentes de Túnez.
La situación en Libia “es realmente preocupante, pedimos (a las autoridades) que se escuche al pueblo y sigan también la vía de las reformas”, apuntó por su parte el ministro chipriota, Markos Kyprianou.
“Libia restringe las comunicaciones con el exterior pero no puede ocultar la gran cantidad de víctimas al reprimir a los manifestantes pacíficos”, denunció el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Philip Crowley, en Twitter.
Estamos muy preocupados por los informes de ataques violentos a los civiles. Condenamos esta violencia”, dijo la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, en el programa “Meet the Press” de la cadena NBC.
En un comunicado, la Liga Árabe condenó también “el uso de la fuerza contra las manifestaciones pacíficas”, en alusión a la actuación violenta de las fuerzas de seguridad en los países árabes y expresó su pesar por las “víctimas inocentes” en Libia, Bahréin y Yemen.
Por su parte, la organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI) advirtió ayer de que puede haber “mercenarios extranjeros” participando en la represión armada de las protestas ciudadanas en Libia.

Redacción Internacional / EFE

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