Vicepresidentes de Clinton y Trump debaten hoy sin mucho que demostrar
Tim Kaine, candidato a la vicepresidencia por el partido demócrata. Bloomberg/La República
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Por tradición —si no por ley—, se debe declarar a cada vicepresidente estadounidense de la era moderna el más influyente de la historia. Pero esto no necesariamente es motivo para ver el debate vicepresidencial de este martes entre el demócrata Tim Kaine y el republicano Mike Pence.

Más bien, el debate entre Kaine y Pence —un exgobernador y actual senador por Virginia y un exdiputado y actual gobernador de Indiana, respectivamente— debería valer la pena simplemente como ejercicio cívico. Ambos pueden usar el debate para mostrar cómo se deberían comportar los líderes políticos. Pueden ser críticos, pero decentes y, algo tan importante como eso, demostrar su conocimiento de los temas.

La función tradicional del candidato a vicepresidente es la de perro de ataque que lanza acusaciones contra el líder de la fórmula rival. Esto tiende a convertir el debate vicepresidencial en una versión un poco más sucia de los presidenciales, durante la cual los protagonistas deben trazar contrastes claros sin derrapar.

Es improbable que Kaine o Pence caigan más bajo que lo que cayó Trump varias veces a lo largo de la extensa primaria republicana y una vez más en su debate contra Hillary Clinton la semana pasada.

En una actuación definida por falacias específicas y una temeridad general, por fin Trump parece haber llegado demasiado lejos; la mayoría de las encuestas muestra un giro hacia su oponente tras el debate. Pero el daño infligido a las normas democráticas y el discurso político racional por sus teorías conspirativas interesadas y sus acusaciones alocadas es grave.

En elecciones anteriores, Kaine y Pence habrían merecido un examen especialmente cuidadoso. Clinton y Trump son dos de los candidatos presidenciales más viejos de la historia. Ambos candidatos a vicepresidente deben estar preparados para asumir los deberes de la presidencia.

Este año, la necesidad de demostrar la aptitud para el cargo es menos apremiante. Está clarísimo que ambos candidatos están mucho más capacitados que el candidato a presidente de los republicanos.

El debate será transmitido hoy a las 9:00 p.m. hora de Miami (11:00 p.m. en Costa Rica).

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