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Vicecanciller se enfrentará a Merkel

• Walter Steinmeier, vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores alemán, fue elegido como aspirante a canciller por el Partido Socialdemócrata

Berlín EFE - El vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, se convirtió ayer en aspirante del Partido Socialdemócrata (SPD) a quitarle el puesto a su jefa, la canciller federal Angela Merkel, una misión que contrasta con su imagen de hombre afable.
La designación de Steinmeier para enfrentarse en las elecciones a la actual canciller, la cristiandemócrata (CDU) Angela Merkel, conlleva la renuncia a la candidatura por parte del presidente del partido, Kut Beck, con quien el SPD ha alcanzado las más bajas cotas de popularidad de su historia.
El Partido liquidó así por la vía diplomática a su impopular presidente Kurt Beck y coronó al titular de Exteriores como candidato a la Cancillería federal en los comicios legislativos que se celebrarán en un año.
El propio Steinmeier anunció la dimisión de Beck y su candidatura a la Cancillería, así como la designación de su correligionario Franz Müntefering como nuevo presidente del SPD que deberá ser elegido en un congreso extraordinario a celebrar lo antes posible.
Al término de una agitada reunión de la cúpula del SPD a la orilla del lago de Schwielow, en la localidad de Potsdam que linda con Berlín, Steinmeier reconoció que la dimisión de Beck había sorprendido y conmocionado a los asistentes.
Beck, que abandonó la reunión horas antes de la rueda de prensa, decidió tirar la toalla y optó por dimitir ante la campaña de acoso que ha sufrido en los últimos meses como responsable de la crisis ideológica y de identidad que sufre el SPD y que ha conducido al partido a los mas bajos índices de popularidad de su historia.
Un comunicado emitido posteriormente por Beck justifica su dimisión por las “informaciones falsas” ofrecidas a los medios por fuentes de su propio partido acerca de su decisión de nominar a Steinmeier como candidato a la Cancillería, que han acabado limitando su capacidad de maniobra y le impidieron ejercer el cargo con la necesaria autoridad.
En una breve alocución ante la prensa, el ya presidente interino del SPD reconoció que “la jornada de hoy ha sido muy difícil para el partido” y destacó que su formación “necesita de un nuevo comienzo con un nuevo centro, así como el fin de la lucha entre las distintas alas y personas”.
Steinmeier subrayó que en la reunión Beck respaldó claramente su candidatura a la Cancillería federal, a la vez que manifestó su voluntad de “conducir al SPD como cabeza de lista” en los comicios legislativos que tendrán lugar el 27 de setiembre del 2009.
Steinmeier, que asumirá el liderazgo interino del SPD hasta que Müntefering reciba la esperada bendición de su Partido, se convierte con su candidatura a la Cancillería en rival electoral directo de su actual jefa y presidenta del Gobierno germano, la cristianodemócrata Angela Merkel.
Con el dúo formado por Steinmeier y Müntefering, que ya fue presidente del SPD en los años 2004 y 2005, asumen la dirección de la Socialdemocracia alemana dos políticos que formaron parte del mas estrecho círculo de colaboradores de Gerhard Schröder, el antecesor de Merkel en la jefatura del Gobierno alemán.
A la hora de reconocer que los acontecimientos y los debates en la reunión al borde del idílico lago habían desbordado a la cúpula socialdemócrata, Steinmeier comentó que “esta jornada no se ha desarrollado como habíamos previsto”.
Tras la inesperada dimisión de Beck, el titular de Exteriores señaló que propuso para la Presidencia del SPD a Müntefering, quien no se encontraba presente en la reunión con los 50 miembros de la ejecutiva del SPD y descansaba este fin de semana en su casa de Bonn.
Ante la sucesión de acontecimientos en el SPD, sus rivales políticos de la Unión Cristianodemócrata (CDU) reaccionaron con sarcasmo, como el vicepresidente de ese partido, Christian Wulff, quien declaró que “os presidentes del SPD no fracasan por culpa propia, sino por sus conflictos no resueltos en cuestiones estratégicas y de contenido”.
De ministro casi invisible de la Cancillería en tiempos de Gerhard Schröder, Steinmeier pasó a suceder al frente de Exteriores al carismático Joschka Fischer y a ser ahora un miembro incómodo en el equipo de Merkel, puesto que su cometido es derribarla.
Steinmeier no ha sido hasta ahora un hombre fuerte en su partido y sin embargo está obligado a conseguir el apoyo de las bases, puesto que el SPD precisa mostrar aplomo.
El político da la impresión de que los grandes cometidos le llegan sin pelearlos, aunque detrás de los objetivos logrados hay mucho trabajo oculto.
Así fue cuando ocupó el cargo de ministro de la Cancillería, que ejerció con moral de “hombre a la sombra” de Schröder, encargado de de asumir las labores más ingratas.
Pocos le veían capaz de hacer olvidar a Fischer, el líder verde que revolucionó a su paso Exteriores, pero que pasó a la retaguardia con la derrota de Schröder frente a Merkel en 2005.
La canciller encontró en Steinmeier un ministro que cuadraba en sus anhelos de mostrar una Alemania conciliadora y dialogante, muy de acuerdo con el talante de la líder alemana. Pero también un segundo dispuesto a mostrar un perfil propio en política exterior.


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