Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 1 Abril, 2010


VERICUETOS

Priscilla


La formalidad del texto del mensaje electrónico presagiaba una aburridísima cita, extraordinariamente protocolaria. No podría ser tampoco de otra manera considerando que esta, una entrevista realizada en el marco de un trabajo universitario, tendría lugar un Martes Santo. Y es que en la Semana Mayor no se pueden perder las formas.
Veinte minutos antes de la hora programada estaban anunciándome su presencia en la recepción de la oficina. Puntualidad es uno de los grandes atributos que con el correr de los años sabemos apreciar porque denotan no solo responsabilidad sino consideración y respeto por la persona que nos espera.
Entró cargada de un aplomo inusual para sus escasísimos 19 años, de su equipo audiovisual y de una lista interminable de preguntas que solo pude ojear furtivamente y que me vaticinaban una extensísima conversación.
Me explicó que la camarita era para dejar evidencia ante su profesora de que efectivamente había estado conmigo. Una carta, una constancia, con sello y todo, debería ser suficiente, sugerí intentando, por supuesto, quitarme de encima la grabación. Como andan las cosas no vaya a ser que aparezca un día en Youtube en la sección de los vídeos más cómicos.
La entrevista con Priscilla fue, de verdad, una magnífica experiencia. No solo me hizo recorrer recónditos y casi olvidados parajes de mi propia historia personal, sino que compartimos con mucha claridad y más convicción sobre principios y valores que deben conformar la vida profesional.
Me contó de cómo su familiar había formado, con un gran esfuerzo y la participación de todos, abuelos, padres, tíos y primos, una ejemplar y muy reconocida empresa nacional de alimentos, de la que no habrá un solo tico que se haya perdido el gustazo de sus productos y que no sea fervoroso consumidor.
Coincidimos en la importancia del trabajo duro, del esfuerzo y de la intransigencia en la integridad.
Concordamos en que la primera motivación del profesional debe ser alcanzar la felicidad personal en lo que hace porque cuando se es feliz se puede ser eficiente, responsable, comprometido y se pueden producir resultados de excelencia. También en que la ganancia nunca puede ser la primera intención de ninguna tarea que se ejecute. Que se debe trabajar por el prestigio y la satisfacción personal, porque el dinero siempre viene después de las sanas ejecutorias y de una buena reputación. Fuimos contestes en que cuando se trabaja solamente por la utilidad económica se pueden cometer muchos errores que a la larga comprometen la felicidad.
Compartimos con gran convencimiento que las cosas hay que lograrlas con mucho esfuerzo, con paciencia y sin perder el rumbo de la corrección.
La entrevista de Priscilla fue muy refrescante porque ella es parte importantísima de esa generación de jóvenes en los que la patria puede depositar la confianza de mejores cosas por venir.
Priscilla, muchas gracias por leer mis columnas, por considerarme digno de ser entrevistado por vos y muchas gracias por tu fortaleza, tu alegría contagiosa y tu demostración anticipada de una gran profesional que sin duda nos honrará grandemente a los mayores en el futuro cercano.
Enseñale esta columna, que es tuya, a tu profesora para que te sirva de constancia de que viniste a la entrevista y no se te olvide mandarme un correo contándome la nota que te pusieron. Ojalá que sea el 100 que te auguré.