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Vergonzoso primer lugar


Costa Rica ha pasado a ocupar un lamentable primer lugar en Centroamérica en número de fumadores. A pesar del daño que ocasiona a la salud y de que, como lo dice la ministra de Salud, María Luisa Avila, “fumar es odiar a los que más amamos” porque los convertimos en fumadores pasivos que también enfermarán por nuestra causa, no tienen la fuerza de voluntad los fumadores de este país para tomar la decisión y abandonar el nefasto hábito.
En promedio, dice una nota de LA REPUBLICA del jueves, una persona fuma alrededor de 1.127 cigarrillos por año en Costa Rica, seguido por Panamá con 851 y Nicaragua con 738, según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud.
Lo anterior, entre otras cosas, evidencia que las autoridades nacionales no se han ocupado de hacer campañas dirigidas a toda la población hasta calar en la conciencia ciudadana y que, por otra parte, el costarricense no aprecia su salud probablemente hasta que la pierde.
La conducta de un fumador, cuando lo hace en sitios en donde hay gente no fumadora, denota también una falta de respeto y de estima por sus semejantes. El 85% de la población que no fuma activamente está expuesto al humo del tabaco que consumen otras personas.
“Por mucho tiempo la gente ha recibido información visual y auditiva incorrecta por parte de las firmas tabacaleras”, agrega la ministra Avila, y las anteriores autoridades durante todo ese tiempo lo han permitido, cabría agregar.
El costo ahora es muy grande, en vidas humanas, en el sufrimiento de los enfermos y de sus familiares y en los recursos económicos que el país debe gastar en su atención. Hubiera sido mucho más barato desplegar campañas desde la más tierna infancia para contrarrestar la nefasta publicidad que induce a fumar, permitida durante tantos años, ya que no se había tomado la decisión de prohibirla.
Actualmente, a pesar de haber firmado el país el Convenio para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, aprobado recientemente por el Congreso, que establece normas internacionales para el control del tabaco, este no ha entrado en vigencia por falta de su debida reglamentación. Los costarricenses, mientras tanto, siguen enfermando y muriendo por esta causa.
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