Ventas ambulantes: Policía se queda corta
Solo 350 policías municipales trabajan para controlar este tipo de ventas en la capital. MARCO MONGE/LA REPÚBLICA
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Solución debe incluir instituciones de niñez, pobreza y empleo

Ventas ambulantes: Policía se queda corta

Más de 20 resoluciones de la Sala IV se pronunciaron en contra de esta problemática

Para controlar las ventas ambulantes en San José se necesitan 2.500 nuevos empleos, capacitación educativa y subsidios para luchar contra la pobreza extrema en la que viven muchas personas que se dedican a este tipo de comercio.
Durante la última década la Sala Constitucional resolvió al menos 20 recursos de amparo por ventas informales en la capital y en diferentes zonas del país, todos ellos solicitando que sean sacadas de la calle por la Fuerza Pública.

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El problema es que la forma que idearon las autoridades para combatir este comercio ilegal en las calles son los operativos y los decomisos, lo cual se queda corto. En San José la Municipalidad cuenta solo con 350 oficiales para controlar a unos 1.300 vendedores.
Sin duda las ventas ambulantes tienen solución, la primera de ellas es generar más empleos.
La cantidad de vendedores en las calles josefinas se relaciona directamente con las temporadas laborales, por ejemplo, entre enero y marzo, cuando se abren empleos en las zonas costeras por la pesca, se contabilizan menos ambulantes en la capital.
Lo mismo ocurre entre junio y agosto, cuando la cifra de vendedores se reduce con las plazas que se otorgan en el sector de la construcción.
Sin embargo, entre octubre y noviembre con facilidad se llega a contar hasta 2.500 vendedores ambulantes en San José, según datos de la Policía Municipal.
Otra solución estaría al alcance de instituciones como el INA o el Ministerio de Educación.
Entregar herramientas y programas educativos a este segmento de la población podría convertirse en una forma de combatir el problema, ya que la mayoría de vendedores no cuentan con estudios completos de primaria o secundaria.
El problema es que hasta ahora estas entidades no han sido tomadas en cuenta para tratar de ayudar a los vendedores ambulantes, y todo se ha concentrado en un escenario restrictivo a través de la policía.
Por más de diez años la Policía Municipal de San José y los vendedores ambulantes se enfrascaron en una rutina diaria: los oficiales hacen operativos y decomisan mercadería mientras los vendedores corren a esconderse.
La desventaja para la policía del ayuntamiento josefino es que cuenta solo con 350 oficiales que se reparten por turno, por lo que solo 80 se dedican cada día a controlar esta actividad frente a los más de 1.300 vendedores que en promedio trabajan en San José.
“A memoria, recuerdo que en la última década la Sala IV habría enviado al menos dos resoluciones por año contra las ventas ambulantes, la más reciente en mayo”, aseguró Marcelo Solano, director de la Policía Municipal de San José.
La problemática no es nueva, de los ¢3.200 millones que el cuerpo policial recibe por año para trabajar, ¢2 mil millones se destinan al control de las ventas informales.
Por eso es que analizar las causas de este problema de una forma integral, incluyendo otras dependencias estatales, y dejar de combatir la venta con decomisos es parte de la nueva orden girada por los magistrados.
Pese al cúmulo de resoluciones de la Sala, los esfuerzos todavía no son suficientes para plasmar en las calles lo que dicen los papeles.
“Cómo vamos a erradicar esta situación un grupo de policías, por qué la Sala no incluye al INA en programas de educación, a Fodesaf en la lucha contra la pobreza, al PANI para quitar a los niños que venden y otras instituciones como la Defensoría”, aseveró Solano.
En su mayoría se trata de personas de baja escolaridad esto se traduce en menos posibilidades de empleo y mayores complicaciones para surgir económicamente.

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Manuel Avendaño
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