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Lunes 30 Mayo, 2016

 Fueron los mismos países latinoamericanos que ante un intento de golpe a Chávez salieron en defensa de la democracia y del respeto a las decisiones del pueblo venezolano

Venezuela y nuestros expresidentes

En estos últimos días he leído con atención los motivos y razones por los que un importante grupo de expresidentes de nuestro país ha solicitado al gobierno de Luis Guillermo Solís que apoye la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, un mecanismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se utiliza cuando la democracia de un Estado miembro está en peligro.
Considero oportuna y justificada dicha solicitud pues la situación actual en Venezuela está llegando a niveles muy riesgosos para los mismos venezolanos. Todos sabemos las condiciones económicas por las que están pasando. Faltante de alimentos, de medicinas, una especulación creciente de la que se vale el mercado negro y una ascendente hiperinflación.
Además de lo anterior, debemos sumar la situación política cada vez más tirante, al presidente Maduro se le escuda con las mismas justificaciones que en el pasado lo hicieran otros nefastos gobernantes. El tratar de achacar a confabulaciones externas e internas la situación del país para sacarlo del poder y el tema de amenazas de invasión lo hemos escuchado de gobiernos tradicionalmente antidemocráticos ya sean de izquierda o de derecha.
Si bien Maduro llegó al poder por un proceso de elección popular es igualmente cierto que la actual composición de la Asamblea Nacional lo hizo por la misma vía. Tan cierto como lo dicho antes es que también existe un mecanismo de consulta para la destitución del Presidente establecido en la Constitución de Venezuela que por cierto fue aprobado por un parlamento de mayoría chavista.
El buscar formas y excusas para evitar esa consulta por medio de referendo, es desconocer los procesos democráticos vigentes en el país. Peor aún si para evitar una consulta ciudadana establecida legalmente se amenaza con recurrir a la restricción de las libertades de los ciudadanos.
Todo lo mencionado líneas antes y otras no citadas hacen y ponen a Venezuela como una bomba de tiempo para el continente.
Para aquellos que en defensa del Gobierno venezolano se escudan y manifiestan que no se debe interferir en asuntos internos de un país, les recuerdo que fueron los mismos países latinoamericanos que ante un intento de golpe a Chávez salieron en defensa de la democracia y del respeto a las decisiones del pueblo venezolano.
En aquel momento dicha acción era no solo necesaria sino que exigida en favor de la democracia. Hoy el sistema democrático está en riesgo pero para los defensores criollos del “madurismo” no es correcta esa misma actitud.
Por eso creo que la posición coherente asumida por los seis expresidentes es la correcta. Es la organización regional en este caso la OEA, la que debe procurar mediar en el conflicto. Además debemos devolver las capacidades mediadoras de la OEA ante los conflictos regionales.
Esperemos que el gobierno del presidente Solís haga suya esta solicitud y por medio de su despacho y del Ministerio de Relaciones Exteriores la impulse con la fuerza de un país que se precia de defender la libertad y los principios democráticos.

Miguel Carabaguíaz, expresidente de Incofer