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COLUMNISTAS


Vencidos

Claudia Barrionuevo [email protected] | Lunes 08 marzo, 2010



Vencidos


El año pasado mi hermano Polo me prestó “El Factor Humano”, de John Carlin, uno de los libros más emocionantes que he leído. Aunque se trata de una obra periodística que narra la historia de Nelson Mandela desde su juventud hasta el 24 de junio de 1998, día de la final de la Copa de Mundo de rugby, el relato es tan entretenido y apasionante como una excelente novela. Tanto lo disfruté que le dediqué una columna en este mismo periódico.
En la contraportada del libro se informaba que la Warner Bros llevaría la historia al cine bajo la dirección de Clint Eastwood con Morgan Freeman y Matt Damon en los papeles principales de Mandela y el capitán de los Springboks, respectivamente.
De más está decir con qué emoción esperé la película que hace pocos días se estrenó en nuestro país bajo el título de “Invictus”.
No creo haber ido muchas veces al cine con mi hermano y no recuerdo cuándo habrá sido la última vez, pero ese domingo que —armados de palomitas— entramos a la sala de cine, desbordábamos entusiasmo.
Reconocimos en las primeras escenas de la película el magistral relato de Carlin sobre el primer día de Mandela como presidente de Sudáfrica y el descubrimiento subió la emoción. No duró mucho: poco a poco nos fuimos desilusionando.
No importa si el guion es fiel o no al libro: el cine y la literatura son lenguajes distintos con reglas diferentes. Tampoco es de criticar el hecho de que el guionista se tome ciertas licencias y modifique la realidad.
Lo que es lamentable en el guion de “Invictus” es la simplificación de los hechos y las razones que llevaron a Mandela a comprometerse personalmente con el deporte de los afrikaners; la absoluta ausencia de proceso en la transformación de los personajes; el abuso de situaciones que apelan a la más barata sensiblería rodeadas de diálogos obvios y discursivos; la carencia total de metáforas.
Los últimos 20 minutos de la película —¡aburridísimos!— están dedicados al partido de rugby dándole la relevancia propia de un relato deportivo y olvidando por completo su importancia simbólica.
Clint Eastwood ha realizado algunas de las películas más inolvidables del cine reciente, con historias y guiones excepcionales en las cuales los personajes sufren transformaciones trascendentales: “Los imperdonables”, “Los puentes de Madison”, “Río Místico”, “Million Dollar Baby”, “Cartas desde Iwo Jima”, “El sustituto”.
En “Invictus” —escrita por Anthony Peckham, guionista también de Sherlock Holmes— el director se enfrenta a una gran historia con un guion muy pobre que —al no dibujar los procesos de transformación de los personajes-— no permite que los actores se luzcan.
Desde hace varios años, Freeman quería producir una película sobre su amigo personal Nelson Mandela. Tal vez para mostrar al gran público la vida y obra del destacado líder sudafricano, hubiera sido más adecuado basarse en su autobiografía, “El largo camino hacia la libertad”. O haber trabajado con otro guionista.
No es que recomiende no ver la película, después de todo cada cual tiene su opinión. Sí los insto a leer el libro de John Carlin que —a diferencia de su contraparte fílmica “Invictus”— es entretenido, emocionante y profundo.

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