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Jueves 1 Julio, 2010



Si el que iba a ser Oficentro Mira (inmueble pretendido por el presidente Villanueva) satisface las necesidades del Parlamento, no por ello su precio debe exorbitarse

Vanidades y negocios

Celebramos que el presidente Villanueva, cejando en ese inexplicable espíritu oficialista por afincarse cerca del desacreditado Parque Nacional, encontrara una solución inteligente al fino desalojo enviado por la Ministra de Salud: en vez de empecinarse en expropiar a carísimos precios propiedades que, como las del barrio La California, hoy se han venido a menos, comprar una única propiedad, en zona menos pretenciosa y con espacio suficiente para acomodar al parlamento los próximos 100 años, si es que nuestra democracia llega a soportar tanto.
Si la Asamblea se pasa a Zapote, quedarán más de dos manzanas desocupadas en los alrededores de Cuesta de Moras. Una de ellas, la del antiguo Colegio de Sion, bastará para edificar la Casa Presidencial visionariamente inaugurada por el presidente Arias en un cómodo parqueo. Así ojalá más funcional que faraónica devolveríamos la Presidencia al frente del Monumento Nacional sin, de nuevo, pensar en expropiaciones carísimas de propiedades hoy devaluadas.
En todo caso, la presidenta Chinchilla ha demostrado sencillez y prudencia. Mal podría descartarse que quiera continuar en Zapote, quizá con algunas mejoras, siempre más baratas que construir todo un edificio; máxime si ahora los indispensables e impensables diputados le van a quedar más cerca.
Dos cosas me preocupan.
Una: si doña Laura se queda en Zapote, no será cosa de destinar los actuales inmuebles legislativos a museos. Tenemos ya muchos museos, y la afluencia no es tan generosa como pudiera esperarse. Hay cientos de entidades públicas pagando caros alquileres, a veces a personas muy cercanas al poder; como para seguir teniendo oficinas alquiladas frente a museos vacíos.
Dos: si el que iba a ser Oficentro Mira (inmueble pretendido por el presidente Villanueva) satisface las necesidades del Parlamento, no por ello su precio debe exorbitarse. El sábado se anunció el acuerdo con la propietaria para comprarlo en $23 millones. Pero tres días después se informó de que solo faltaba comprarlo en $30 millones, un incremento de 10% por día. Hace menos de un mes, la Revista Summa informaba que la inversión total del proyecto eran $14 millones, en tanto los vecinos veíamos que los clientes potenciales no hacían fila. Si el avalúo de Hacienda no guarda proporción con estas informaciones, no desmentidas por los dueños, alguien pensará que en la compra de Mira hay derechos de vista.

Ricardo D. González
Abogado