Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 5 Octubre, 2015

La magnitud de la población anciana y su expectativa de vida seguirá creciendo: Este es un tema que merece renovada y constante atención

Disyuntivas

Valores y experiencia de los ancianos

Celebramos el mes del adulto mayor. Bueno, es mi mes, pero es también un mes para recuerdos y gratitud.
Mi primer recuerdo de un anciano es de mi abuelita materna, Mamama. Cuando nací, doña Lupita tenía 70 años y vivía con nosotros en la casa de mis padres.


La recuerdo a mis cuatro o cinco años, enseñándome inglés en su cuarto, con la lectura de un cuento con ilustraciones. La recuerdo después de la agradable lección, abriendo su ropero para darme una galleta. La recuerdo abriéndome los ojos al contarme de su abuelo el Dr. Castro Madriz y de doña Pacífica su esposa, o del presidente Rafael Yglesias, o de mi difunto abuelo y sus trabajos de médico en las minas de Abangares.
¡Cuánto aprendí en su cuarto en la casa de Aranjuez! ¡Qué bellos viajes realicé en esa habitación con los recuerdos de Mamama del San José en que iban en carreta a veranear por La Sabana, del Limón en que mi abuelo ejerció la medicina y eliminó la fiebre amarilla a principios del siglo XX, o de la Bélgica adonde vivió un tiempo con sus hijos!
Y claro, también recuerdo cuando me refugiaba atrás de sus enaguas para evitar el castigo que me trataba de dar mi mamá por alguna travesura.
Aprendí valores de su afán por la excelencia, de su rezar en francés para no olvidar ese idioma, de su gusto por la belleza, el orden y la higiene.
De verla recoger las boronas de la mesa después de almuerzo para dárselas a los pajaritos, de su dedicación a cocinar algo rico con los alimentos que sobraran de alguna comida. De verla, incluso a los noventa años, acostarse en el suelo para hacer ejercicios físicos.
Qué riqueza es para una familia convivir con los abuelos y bisabuelos. Las oportunidades que se generan para niños y jóvenes son invaluables. Y qué bueno que en nuestra patria todavía la gran mayoría de los adultos mayores viven con sus familias y se sienten útiles.
En el Índice Global del Estado del Envejecimiento de 2015 destaca Costa Rica en que un 86% de las personas mayores de 50 años dicen contar con familia y amigos que les den apoyo.
En ese Índice tenemos muy buenas posiciones en aspectos de salud y de tener una sociedad y un ambiente favorables para las personas mayores.
Pero, como en tantos otros aspectos, fallamos en los logros económicos y en los niveles de educación: perdemos posiciones en seguridad de ingreso y competencias de los adultos mayores.
Nuestro país envejece rápidamente. Hoy somos el cuarto con mayor porcentaje de población de 60 y más años en América Latina, pero en 2030 seremos el tercero y en 2050 el primero según los datos de ese índice.
Gracias a legislación y medidas adoptadas durante mi gobierno, contamos con una política integral para el adulto mayor, hay legislación penal especializada para protegerlos, pueden viajar gratis en el transporte público, se mejoró la espléndida atención del Hospital Geriátrico Blanco Cervantes, hay regulaciones y más recursos para los centros para su cuido, se genera conciencia sobre el valor de los viejitos y la necesidad de atenderlos y se fortaleció el sistema de pensiones.
Pero la magnitud de la población anciana y su expectativa de vida seguirá creciendo: Este es un tema que merece renovada y constante atención.

Miguel Ángel Rodríguez