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Valore todos los escenarios

Las fluctuaciones cambiarias traen consigo el riesgo cambiario, que básicamente se refiere a las pérdidas que se pueden tener debido a movimientos inesperados en el valor de la moneda local con respecto a una divisa, en el caso costarricense variaciones del colón con respecto al dólar.
Desde 2006 Costa Rica ha seguido un esquema de bandas cambiarias con el objetivo de consolidar una política económica de metas inflacionarias. Tras la revisión de las series históricas se aprecia una relativa estabilidad cambiaria, ajustada al nivel inferior de la banda, lo cual ha provocado una propensión al uso de la divisa norteamericana.
El tipo de cambio es un resultado de la interacción de oferta y demanda de divisas en la economía, y el efecto de las decisiones de política económica sobre las tasas de interés lo determinan. El Banco Central en los últimos tiempos se ha visto en la necesidad de defender el piso del tipo cambio producto de la creciente oferta de divisas.
En esa defensa ha aumentado la liquidez del sistema, provocando una tendencia a la baja en las tasas de interés, reduciendo el atractivo premio por invertir en moneda nacional, el cual fomentó el ingreso de capitales externos para invertir en colones. La intención anterior se reforzó recientemente con el proyecto de ley para detener la entrada de capital especulativo.
De ser exitosa la aplicación de las medidas propuestas se esperaría un despegue de la banda inferior del tipo de cambio, lo cual sí toma por sorpresa a muchos y pone de relieve el riesgo cambiario.
Lo anterior tendría efecto sobre el mercado bursátil, dado que los precios tanto de títulos en dólares como colones suben, en colones porque baja la tasa de interés en colones y en dólares porque ahora percibirán mayor poder adquisitivo.
El riesgo cambiario afectaría primero a los ciudadanos que tienen deudas en dólares e ingresos en colones, ya que adquirieron préstamos cuyas cuotas luego no puedan costear. Lo anterior golpearía los indicadores de morosidad de los bancos. Además las entidades financieras también enfrentarían el problema de que si sube el tipo de cambio se les encarecen los pagos a los préstamos que tienen con bancos en el exterior.
Por otro lado, si se llega a liberar la banda inferior y el tipo de cambio cae de ¢500/dólar, la parte exportadora se vería lesionada y un aumento en el precio de sus productos les restaría competitividad. No obstante con base en lo expuesto por el gobierno y el Banco Central de Costa Rica en las últimas semanas, por el momento, este parece un escenario poco viable.
El riesgo cambiario está latente en una economía que pretende dar cierta flexibilidad a la moneda, por ende deben considerarse todos los escenarios posibles, y poner especial atención a las intenciones de los entes reguladores de la economía costarricense.


Wendy Alfaro Araujo

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