Usted podría iniciar una empresa
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Carlos es una persona que tiene en mente desde hace muchos años la idea de iniciar una pequeña empresa dedicada a elaborar productos innovadores y amigables con  el ambiente.

Es posible que el no deje de acariciar ese sueño pero no ha logrado una posibilidad real de obtener el pequeño préstamo que necesita para pasar de las ideas a los hechos.

Sin embargo, su esperanza no ha muerto porque su idea sería una empresa familiar y todos los miembros de su familia también se ilusionan pensando en el proyecto.

Ahora eso podría ser una realidad. Desde el año 2008 se creó el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), con unos fondos especiales para facilitar préstamos con bajos intereses a personas con un proyecto viable, como es el suyo.

Esos préstamos los otorgarían bancos, u otros entes que quisieran ser parte del SBD. Sin embargo es ahora, luego de transcurridos tantos años, que este sistema está movilizando adecuadamente esos fondos, para personas o micropymes, aún si no pueden ofrecer una garantía como la que solicita la banca tradicionalmente.

“Con la primera ley (la de 2008) existían algunas limitaciones importantes que se vienen a corregir con una reforma que finalmente se plasma en la ley 9274.

Algunos de los cambios que se logran así es la ampliación del alcance del SBD que antes se centraba en créditos y avales y con la reforma se le da un impulso a los productos a través de una nueva caracterización de beneficiarios que ya contempla modelos asociativos, microcréditos y emprendedores a través de otras herramientas”, dice Geanina Dinarte, Ministra de Economía, Industria y Comercio.

También, entre otras medidas de la reforma que explica Dinarte, es que se pudieron  movilizar los recursos provenientes de la banca privada, el peaje bancario, que corresponde al 17% de los depósitos del público en dicha banca y que se asignan al SBD.

Se abrió además  el concepto de aval, permitiendo la integración de avales de cartera y avales por pérdida esperada, incrementándose la capacidad de cobertura del fondo y también minimizando el  deterioro de su patrimonio.

“Estamos viendo el crecimiento de la colocación de créditos del fondo por año. Son 600 nuevos clientes al mes”, concluye Dinarte

Uno de esos nuevos clientes podría ser Carlos, o usted mismo si es un microempresario que necesita crédito para impulsar su negocio. Acérquese a un  banco o entidad financiera y pida toda la información que necesitará para lograrlo.

El SBD le ayuda también para solucionar el asunto de la garantía.

Ahora este sistema, nacido hace tantos años para financiar e impulsar proyectos productivos, viables y factibles técnica y económicamente, acordes con el modelo de desarrollo del país, está cumpliendo por fin su misión.

Hoy hay 162 mil millones de colones colocados en zonas rurales y esto no solo hace realidad el sueño de muchos como Carlos, sino que estas nuevas empresas, del agro o la ciudad, generan empleo para otros. Es decir, movilizan positivamente la economía del país de un modo inclusivo.

Y debe destacarse otro aspecto de suma importancia entre los beneficios que otorga el SBD.

En muchas ocasiones, una pequeña empresa no logra competir con los precios internacionales de un producto, porque la globalización lo encontró sin las herramientas adecuadas, técnicas, administrativas y estratégicas, para incorporarse al nuevo mundo en igualdad de condiciones.

En estos casos, el SBD trabaja de la mano de las personas a quienes otorga préstamos, para darles asesoría y acompañamiento a fin de que cuenten con esas herramientas y sean capaces de desarrollar adecuadamente su empresa y competir.

Se asegura de ese modo también, que las personas o empresas puedan hacerle frente con normalidad a los compromisos de pago originados en los créditos que han  recibido.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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