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Uso adecuado de los recursos

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Tiempo atrás, la mayoría de las personas solo gastaba el dinero que tenía en la bolsa. Actualmente, esto no es del todo cierto, si se toma en cuenta que la profundización del uso del dinero plástico, específicamente las tarjetas de crédito, ha crecido de manera exponencial en los últimos años.
De acuerdo con cifras reveladas por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), en el Estudio Comparativo de Tarjetas de Crédito publicado en agosto de este año, el monto de la deuda de los costarricenses por el uso de las tarjetas de crédito alcanza niveles exorbitantes, cerca de ¢740.000 millones, al 31 de julio.
Lo preocupante en estos casos, es que la mayoría de las personas ha entrado en verdaderos problemas financieros por el uso inadecuado de estos mecanismos. No se trata de señalar responsables, si los intereses son adecuados o no, si los emisores de las tarjetas son irresponsables al otorgar créditos a personas sin la debida corroboración de la capacidad de pago, si se debiera regular el cobro de los intereses, entre otros. Todos estos temas desvían la atención de quién es el verdadero responsable del uso adecuado del crédito: el titular de la tarjeta.
Los individuos no tienen hábitos financieros que les permitan hacer un uso eficiente de sus recursos. ¿Cuántos llevan un presupuesto mensual de su casa o de sus gastos?, ¿cuántos realmente conocen cuánto dinero “sobra” a final de mes, luego de hacer todos los pagos y gastos correspondientes? Lamentablemente, esta práctica solo muy pocas personas la realizan.
Uno de los aspectos pendientes en los hogares costarricenses y en el sistema educativo tiene que ver precisamente con la educación financiera. No existe a nivel general un proceso adecuado de enseñanza de aspectos tales como la importancia del ahorro y consumo responsable, entre otros.
La principal enseñanza debe empezar en los hogares de todos los costarricenses. En primer lugar enseñar la importancia del trabajo, el estudio y el esfuerzo constante para lograr los objetivos materiales en distintas etapas de la vida. No existen fórmulas mágicas que aseguren el progreso económico individual sin una importante dosis de esfuerzo. Parece ser que la moda es brindar soluciones que ofrecen “éxito económico” con poco trabajo. ¡Eso no existe, ni ha existido nunca!
El otro aspecto es el manejo adecuado de los ingresos que se obtengan por ese trabajo. Enseñar a mantener las finanzas equilibradas es algo que hará mejorar al país en general. No se debería gastar más de los ingresos, porque luego sobrevienen los problemas.
Por último, enseñar la importancia del ahorro. Una parte de los ingresos, aunque sea muy pequeña, debe ser destinada al ahorro, con los fines que sean. Este un hábito que definitivamente es positivo para todos los individuos.
Si se lograra un esfuerzo constante en este sentido, en dos o tres generaciones probablemente se tendrá una cultura financiera muy distinta a la que se tiene hoy en día.

Vladimir Sequeira
Gerente general
Acobo Vista Fondos de Inversión
[email protected]

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